5 razones por las que no deberías exponer a tus hijos en Internet

Son fotos aparentemente inocentes. Capturas deliciosas que padres y madres comparten gustosos en las redes sociales. Pero, ¿alguien les ha dado permiso? Y lo que es peor, ¿qué pensará su hijo cuando se haga mayor de que hayan compartido con todo el mundo – amigos y enemigos – su primera vez de todas las cosas?

Cada vez son más los padres que, por suerte, se oponen frontalmente a esto de compartir imágenes de sus retoños a través de redes sociales como Facebook Instagram o, lo que es peor, a que otros las publiquen en su nombre. Los padres y madres helicóptero de hoy suelen retratar todo lo que sus hijos hacen y, por si con eso no fuera suficiente, lo comparten con infinidad de personas a las que su vida les trae al pairo.

Cuate, aquí hay tomate. Verás que si expones el tema en cualquier sobremesa entre amigos, pronto salen los partidarios y detractores de una facción u otra. Y el problema no tiene fácil solución. Estés en el bando que estés, lo que nosotros te proponemos hoy son 5 razones por las que claramente no deberías exponer a tus hijos en las redes sociales. Prueba a leer, a ver si te convencemos.

facebook

1. Tus hijos le importan a muy poca gente

No te enfades. Tus hijos son tuyos y seguramente no haya nada más importante en tu vida. Pero ya está. Todo el mundo tiene los suyos y hay personas que, a pesar de los convencionalismos, incluso han decidido no tener. Publicar qué es lo que haces y cómo los educas puede ser, en definitiva, innecesario.

En primer lugar, porque estarás proporcionando información sobre tu familia que no todo el mundo tiene por qué conocer. En segundo, porque la intimidad es un derecho muy preciado, que conviene no dilapidar en la primera red social en la que aterrizamos.

Si hay alguien que seguramente pueda estar interesado en aquello que hacen tus hijos, seguramente sean sus abuelos, tíos y familiares o amigos muy cercanos. En este caso, lo más recomendable siempre es usar plataformas que puedan garantizarnos un mínimo de privacidad. Tanto a tu familia como a tu hijo en particular, al que nadie le ha pedido permiso para aparecer en los feeds de todos tus vecinos y conocidos.

2. Los grandes gigantes tecnológicos ya están frotándose las manos

Te habrás fijado en que basta con que digas o compartas algo que te gusta, para que Google, Amazon o Facebook pongan en marcha la maquinaria de la publicidad. A veces incluso hemos hablado sobre un producto con amigos y al cabo de pocos días, ha aparecido ante nosotros un anuncio que te invita a comprarlo.

Si publicas fotos y datos sobre tus hijos en las redes sociales, a los responsables de estas plataformas poco les costará confeccionar un perfil de tu hijo, sus gustos y necesidades, sin que este ni tan siquiera haya abierto la boca para pedirlo. Y esto puedes aplicarlo a todo lo que tú mismo compartes en las redes sobre ti. No solo las demás personas se harán una idea de cómo eres, lo que te gusta y lo que piensas, sino que serán las grandes empresas la que tengan un perfil perfecto sobre ti.

3. ¿Dónde vive tu hijo? ¿A qué escuela va?

El día que compartas una foto de su cumpleaños, Facebook – o el resto de redes sociales en las que publicas todo esto – sabrán exactamente qué día cumple años tu hijo. Pero esto no es todo. ¿Cómo llevas lo de la ubicación? Si cuando compartes tus fotografías, sueles hacerlo con la ubicación activada, estas redes sociales también conocerán en qué lugar exacto vive el pequeño. Y lo sabrán con una precisión asombrosa.

Mucho ojo, por ejemplo, con las imágenes que muchos padres hacen en el primer día de escuela de sus hijos. Además de que es inevitable que aparezcan otros niños en las imágenes – cuyos padres seguramente no habrán dado permiso para que aparezcan en Facebook – es muy posible que también se den a conocer detalles importantes sobre la escuela a la que va y su ubicación concreta. Hoy es tremendamente fácil adivinarlo.

4. El poder de una imagen

Popularmente se dice que vale más una imagen que mil palabras. Y esto es así, también cuando se trata de hablar y proteger la privacidad de los menores. ¿Sabías que cuando compartes una imagen, estás ofreciendo infinidad de información que aparentemente no es evidente? Imagínate que compartes la foto de tu hijo en el Museo de Historia Natural, junto a un esqueleto de dinosaurio, tomada el día en que celebraba su sexto cumpleaños.

Esta foto, aparentemente inocente, contiene mucha información sobre tu hijo. En primer lugar, el texto dirá que hoy es el cumpleaños de tu hijo y proporcionará a las redes la edad justa del querubín. Además de dar detalles sobre su rostro y apariencia física, la publicación dirá que estáis en el Museo de Historia Natural, lo que ya permitirá a usar este metadato para clasificar tu perfil – y el de tu hijo – en una tipología de usuario determinada. Y a partir de ahí, segmentar la publicidad con la que normalmente eres bombardeado. Y esto no es todo. También le estarás diciendo a esas redes que tu hijo es un enamorado de los dinosaurios.

Qué decir de las fotos que se publican a diario, en diferentes entornos, realizando actividades cotidianas y junto a distintas personas, que a su vez pueden estar etiquetadas. Un informe de la organización Children’s Commissioner Anne Longfield, encargada de proteger los derechos de los niños, revela que a los 13 años un chaval puede haber acumulado – por obra y gracia de sus padres – más de 13.000 imágenes publicadas en redes sociales. El impacto que esto puede tener sobre su intimidad es tremendo y las consecuencias están por explorar: todavía no hay precedentes de algo así.

5. Un legado, ¿para siempre?

Facebook apenas tiene 14 años de edad. El resto de redes sociales son todavía más jóvenes y como al principio la fiebre de compartir información no estaba tan extendida, es difícil saber qué efectos tendrá la publicación indiscriminada de imágenes en este tipo de plataformas para los hijos.

Para empezar, ya se han dado casos de hijos que han denunciado a sus padres por haber expuesto su infancia en las redes. Y no les falta razón. Luego hay otra cuestión importante. Se piensa que las empresas podrían estar compilando estos datos para guardarlos y en un futuro, por ejemplo, ofrecer publicidad sobre servicios o productos que los chiquillos puedan necesitar en cuanto cumplan la mayoría de edad. ¿Un seguro? ¿Un automóvil?

Los más precavidos incluso piensan en el uso que redes de cibercriminales pudieran hacer de toda esta información sobre fechas de nacimiento, nombres, apellidos y direcciones. No sería la primera vez que se aprovechan de los datos ajenos para cometer delitos.

 

Recibe nuestras noticias

De lunes a viernes mandamos un newsletter con los titulares del día a +4.000 suscriptores

I will never give away, trade or sell your email address. You can unsubscribe at any time.