
TodavÃa no nos hemos repuesto del último escándalo de privacidad que implicó a Google, pero ya estamos metidos en otro. Si lo del seguimiento de las ubicaciones te dejó patidifuso, prepárate para saber que, según un estudio publicado hoy por Bloomberg, el gigante de las búsquedas compró datos de los clientes de tarjetas MasterCard. Se trataba de un acuerdo secreto entre las dos empresas que hoy ha terminado por salir a la luz. Y que puede que no guste demasiado a los afectados.
Ni Google ni MasterCard lo han anunciado públicamente. Pero lo cierto es que parece del todo real. El rastreo se ha llevado a cabo en clientes de Estados Unidos. Google querÃa saber si las compras que realizaban con sus tarjetas, estaban o no vinculadas con los anuncios que habÃan visto mientras navegaban por Internet.
Esto significa que las compras que los usuarios han hecho han sido rastreadas sin que estos lo sepan y además, fueron asociadas a las distintas interacciones con los anuncios en Internet, de las que Google también tenÃa constancia. Sin embargo, tanto Google como MasterCard cuentan que estos datos son completamente anónimos: es decir, eliminan cualquier información personal para que no pueda ser asociada a un individuo en concreto.

¡SUSCRIBETE A NUESTRO NEWSLETTER!
Cada semana mandamos un único e-mail con el resumen de las noticias a +4.000 suscriptores.
¿Cómo lo hicieron exactamente?
Según el informe divulgado por Bloomberg, el acuerdo al que llegaron le costó a Google millones de dólares. QuerÃan saber lo que estaban comprando los estadounidenses. Luego usaron esa información para crear una herramienta especialmente dirigida a anunciantes. Allà se incluÃa datos de todo tipo, como por ejemplo, si las personas que hicieron clic en los anuncios mostrados a través de Internet, luego compraron ese mismo producto en una tienda fÃsica.
Bastaba con que un usuario iniciara sesión en una cuenta de Google y en cualquier momento de la navegación, hiciera clic sobre uno de los anuncios que le muestra el buscador. Si después de haber visto el artÃculo no lo compraba, habrÃa llegado el momento de acudir a los datos de Mastercard y comprobar si el cliente habÃa adquirido ese mismo producto en una tienda de la calle.
No hay que perder de vista que muchos usuarios acceden a Internet para ver información de los productos y, a continuación, realizar la compra en un establecimiento fÃsico. De ahà que Google y los anunciantes, claro, estuvieran tan interesados en hacer estas indagaciones.
Si 30 dÃas después de haberse mostrado el anuncio, Google detectaba – gracias a una operación en una tarjeta Mastercard – que el usuario compraba el artÃculo, enviaba un informe al anunciante notificándolo.




