Según un estudio, al hacer una foto olvidamos más fácil lo fotografiado

Lo fotografiamos todo. Y lo hacemos a todas horas, sea cual sea la circunstancia, el momento y el lugar. El hecho de tener una buena cámara en el móvil ha cambiado considerablemente nuestra manera de hacer fotos. Ahora ya no hace falta cargar con dispositivos extra y la cámara que ofrecen nuestros smartphones es, la mayoría de veces, más que suficiente.

Ahora un estudio revela que al hacer una foto tendemos a olvidar más fácilmente lo que hemos fotografiado. Los expertos han investigado qué efectos produce en nosotros la captura indiscriminada de fotografías. Un estudio llevado a cabo sobre un grupo de usuarios ha concluido que las personas tienden a olvidarse más fácilmente de los objetos que fotografían que de los que sencillamente observan.

Hacer fotos permite a los usuarios descargar la denominada ‘memoria orgánica’ en la ‘memoria protésica’ de la cámara. Sencillamente porque siempre tienen la opción de acudir a ella para recordarlo.

En el estudio, los participantes usaron la aplicación fotográfica Snapchat para hacer sus capturas. Esta herramienta, como sabes, no permite a los usuarios guardar las fotos que realizan. Un segundo grupo también hizo fotos, pero las borró manualmente, justo después de haberlas realizado.

Los responsables del estudio observaron un efecto significativo en este gesto. Así, parece que no es lo mismo hacer una foto y olvidarse de ella porque la tenemos almacenada en el ordenador, que eliminarla y tener que hacer el ejercicio de recordar aquello que en su momento fotografió.

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¿Hacer una foto nos hace más olvidadizos?

Hacer una foto puede hacer que recordemos menos aquello que hemos capturado, que si sencillamente lo observáramos. El efecto, según los científicos, se explica porque las personas confiamos en la capacidad de la cámara para recordar aquello que capturamos. Parece que, sencillamente, no nos molestamos en recordarlo por nosotros mismos.

En este mismo contexto, algunas personas cuentan su experiencia. Russell Banks, por ejemplo, cuenta que solía llevar la cámara en sus viajes, pero que casi nunca hacía fotos con ella. Consideraba que ponerse a fotografiar lo alejaba de las experiencias reales y vívidas, como la puesta de sol sobre el mar, la cara arrugada de una anciana vendiendo especias en un mercado… Fotografiar, según él, era reducir y aniquilar su experiencia.

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¿Qué nos perdemos cuando hacemos fotos?

El estudio también analiza el hecho de que hoy tengamos una cámara en cualquier bolsillo. El uso generalizado de teléfonos con cámara ha hecho que sea mucho más sencillo hacer fotos en cualquier momento. Pero lo cierto es que a estas alturas se sabe muy poco sobre cómo nos influye la experiencia de hacer fotos en nuestros recuerdos. ¿Hacer una foto hace más o menos probable que recordemos esa experiencia como participantes?

La mayoría de nosotros hacemos fotos para recordar mejor los momentos vividos. Sin embargo, Henkel (2014) demostró que este gesto puede tener efectos justamente contrarios, consiguiendo que los objetos fotografiados sean más difícilmente recordados que aquellos que solo fueron observados.

Henkel llevó a cabo un estudio en el que distintos participantes hicieron una visita guiada por un museo mientras hacían fotos de algunos objetos, básicamente piezas de arte. Luego estas personas fueron evaluadas y Henkel se dio cuenta de que los participantes recordaban más aquellos objetos que habían observado. Parece, en este sentido, que se esforzaron menos en guardar en su memoria los objetos fotografiados, por el sencillo hecho de que confiaban en la memoria de la cámara.

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