La tecnologí­a que salvan un avión cuando fallan los motores

La pelí­cula “Sully” dejó claro a todo el mundo que en caso de un fallo total de motores en un avión, es todaví­a posible salvarse. Ahí­ se narran hechos reales: un avión despegó de Nueva York y tuvo que amerizar minutos después en el rí­o Hudson. Se salvaron todos los ocupantes gracias a la decisión y pericia del piloto, Sully. Pero… ¿qué posibilidades hay de salvarse si en un avión fallan los motores? ¿Cuánto puede planear un avión comercial?

Planear

Sabemos que los aviones con varios motores pueden seguir volando con algún motor en fallo. Pero la gente suele pensar que un fallo total es una catástrofe. Con lo potentes que son las turbinas de los aviones comerciales y el peso que llevan… Pues no, veamos por qué: todos los aviones vuelan porque sus alas generan sustentación. Es la fuerza que los hace flotar en el aire. Se genera por la combinación del aire que atraviesan, el perfil alar y la incidencia (ángulo de ataque).

Si un avión está en movimiento a suficiente velocidad respecto del aire, tiene sustentación y vuela. Normalmente avanza (y vuela) empujado por sus motores. Si los motores fallan, el avión no se detendrá de repente: empezará a perder velocidad. Si no hacemos nada, perderá tanta velocidad que las alas no darán sustentación, y caerá a plomo. El momento en que eso ocurre se llama “pérdida”  porque, efectivamente, se pierde la sustentación.

Boeing 747 aterrizando

Pero si cuando perdemos la potencia de los motores evitamos que el avión pierda velocidad, éste seguirá volando. ¿Cómo? Sencillamente bajando ligeramente el morro hacia el suelo: la gravedad se ocupará de darnos velocidad. Perderemos altura, pero lo haremos de forma controlada y menos rápido que si no estuviéramos volando. Estaremos planeando, igual que un velero aunque más rápido, no cayendo sin control.

De Jumbo a velero

¿Cuánto planea un avión comercial? Pues más de lo que imaginas. Todos los aviones tienen esa capacidad, y es mayor cuanto más “fina” es su lí­nea. Los aviones comerciales son muy aerodinámicos, más que una avioneta particular de hélice por ejemplo. Pero incluso una avioneta de hélice puede planear casi 10 veces su altitud. Si se le para el motor a 1.000 metros, llegarí­a a casi 10 km de distancia.

A ese coeficiente (10 a 1) se le llama “factor de planeo”. Un Boeing 747 alcanza unos 15:1. Su altitud de crucero es de unos 10.000 metros, así­ que si a esa altura sus motores se apagaran de golpe, podrí­a llegar a casi 150 kilómetros de distancia. La velocidad de planeo del Jumbo es de unos 400 km/h, así­ que el piloto tendrí­a unos veinte minutos para encontrar un campo donde aterrizar sin motores.

Velero al anochecer

Un velero o planeador volando al anochecer

Casos reales

Seguramente estarás pensando que todo esto es muy bonito pero que sólo es teorí­a. Pues, aparte del caso de Sully, ha habido unos cuantos aterrizajes “sin motores” exitosos de aviones comerciales. Uno muy sonado ocurrió en 1983: un Boeing 767 de Air Canadá cargó poco combustible. Acababan de cambiar de medidas imperiales a métricas, y alguien miró mal la tabla de pesos (¡sí­!). Cuando el avión volaba de Montreal a Edmonton, se quedó seco: el piloto (por suerte también era piloto de veleros) controló la situación y llevó al avión a un viejo aeródromo militar, sin ví­ctimas.

aterrizaje forzoso air canada lateral

El mayor planeo de un avión comercial tuvo lugar en 2001. Un Airbus A330 perdió combustible en su vuelo de Toronto a Lisboa, y se quedó sin motores a mitad de camino sobre el Atlántico. El piloto calculó bien su planeo, y alcanzó una base militar en las islas Azores a ¡160 kilómetros! No hubo ví­ctimas tampoco.

Sin energí­a

Un problema añadido si un avión se queda sin motores es que también se queda sin energí­a. Los motores mueven generadores de electricidad y presión hidráulica, necesarios para la instrumentación y los controles. Sin motores, un avión moderno serí­a ingobernable, aunque por aerodinámica pueda planear.

Actualmente todos los aviones comerciales disponen de un compacto generador auxiliar. En caso de fallo global se despliega la hélice que lo mueve y permite controlar el avión. El 767 de 1983 sólo llevaba algo así­ para el sistema hidráulico. Fue de los primeros aviones con instrumentación electrónica y nadie pensó que podrí­a quedarse sin electricidad… como ocurrió. El mérito de su capitán, Bob Pearson, fue doble al salvar la situación sin más ayudas que las indicaciones de su copiloto y de un controlador.

Por si te parece un buen argumento para una pelí­cula, ¡lo es! Y es que hay más: la base que eligieron se habí­a convertido en circuito de carreras y habí­a un evento. La gente no creí­a lo que veí­a al observar acercarse un avión comercial sin hacer ruido y aterrizar casi sobre sus cabezas…

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