
Las noticias en torno a los estudios que competen a la inteligencia de los animales no dejan de ofrecer novedades. En esta ocasión ha sido un equipo de investigadores rusos liderados por el doctor Vyacheslav Ryabov los que aseguran que los delfines podrían tener conversaciones entre ellos. Un intercambio que se «asemejaría al de dos personas», según palabras del propio Ryabov.
Así lo aseveran tras estudiar el comportamiento de dos delfines de nariz de botella bautizados con los nombres de Yasha y Yana en la Reserva Natural de Karadag, en la península de Crimea. En la observación, el equipo liderado por Ryabov pudo comprobar cómo durante la interacción grabada por los científicos no solo no se interrumpían, sino que incluso podrían haber formado palabras y enunciados con una serie de vibraciones, chasquidos y sonidos.
Usando tecnología puntera para la grabación de sonidos subacuáticos, el equipo dirigido por el doctor Ryabov empezó a grabar esas vibraciones, chasquidos y silbidos en principio «incoherentes». A partir de este supuesto plantea la teoría de que cada ruido era una palabra y cada colección de ruidos una frase.
“Al exhibir este lenguaje todas las características de diseño presentes en el lenguaje hablado de los humanos, indica un alto nivel de inteligencia y conciencia en los delfines”, afirmó Ryabov en un pre estudio publicado en la Revista de la Universidad Politécnica de San Petersburgo. A lo que añadió que “su lenguaje podría ser considerado ostensiblemente como un lenguaje hablado altamente desarrollado”. En el mismo artículo, el doctor ruso abre la puerta a crear un aparato con el que los humanos puedan comunicarse con los delfines. En lo que se supondría un avance definitivo en la relación interespecies. “Los humanos deben dar el primer paso para establecer relaciones con los primeros habitantes inteligentes de la Tierra desarrollando aparatos capaces de vencer las barreras que se levanta en el camino de las comunicaciones entre delfines y personas” afirmó.

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El escepticismo de la academia estadounidense
Como suele ser habitual en el mundo de la ciencia, todo descubrimiento que no ha sido llevado a cabo por investigadores financiados por universidades o institutos de investigación anglosajones es automáticamente puesto en cuarentena. Especialmente cuando dichos descubrimientos son llevados a cabo por países del Europa del Este o de la antigua órbita soviética.
Así lo ha afirmado públicamente Joshua Smith, miembro del equipo de investigación de la Unidad de Investigación de Cetáceos de la Universidad Murdoch (Australia), que dijo que serán necesarios más datos antes de que los científicos puedan estar seguros de que los delfines hablan entre ellos.
“Si lo observamos en su esencia, se trata simplemente de dos animales en un ambiente artificial en el que las reverberaciones son un problema. No tendría mucho sentido para los animales (en un área pequeña) emitir sonidos entre uno y otro porque de todos modos no tendrían mucha información que intercambiar”, replicó el investigador australiano sin más evidencias que el estudio publicado por los investigadores rusos. “Sería agradable ver una variedad de explicaciones alternativas a esto en lugar de la única que están dando” añadió.




