Google Glass

Google Glass, las nuevas gafas de la empresa americana Google, han irrumpido en el mercado estadounidense con un precio que ronda los 1.000 euros. Sin embargo, varias incógnitas se ocultan tras este lanzamiento. Pese a su gran potencial, hay muy pocas gafas de Google en el mercado. Para poder alcanzar un verdadero consumo de masas, Google deberá enfrentarse principalmente a dos desafí­os: el propio desarrollo técnico de las Google Glass y el estigma social que ocasiona el llevar unas gafas tan raras a lo que se está acostumbrado a ver.

El potencial de las Google Glass es notable ya que, al ser un dispositivo que funciona sin necesidad de cables, permite navegar por Internet en busca de información así­ como tomar fotos teniendo las manos libres. Sin embargo, hay muy pocas gafas de Google en el mercado y ni los propios programadores saben aún muy bien quién va a utilizarlas o cómo.

Google Glass


En estas circunstancias un debate asoma en la industria para ver si las nuevas gafas de Google se utilizarán más en el espacio de trabajo o en el ámbito personal y doméstico. Sin embargo, para ambos entornos, Google deberá hacer frente a dos obstáculos.

El primero de ellos es el estigma social que existe al llevar unas gafas que hacen parecerse más a un ciborg que a una persona interesada por las ventajas de los avances tecnológicos. En efecto, si Google quiere masificar sus ventas de gafas y enfocar su uso al ámbito personal del usuario, deberá superar este desafí­o. Para ello, Google Glass anunció el mes pasado una asociación millonaria con la empresa italiana de gafas, Luxottica. Esta empresa es más conocida por la producción de marcas de gafas de diseño como Oakley y Ray-Ban. Con esto, Google pretende sacar al mercado Google Glass más elegantes y adaptadas a los gustos de los usuarios más clásicos.

El segundo obstáculo al que la empresa norteamericana deberá enfrentarse es al propio desarrollo técnico de las Google Glass. Para poder comercializar sus gafas, Google deberá afrontar dos desafí­os: aumentar el tiempo de autonomí­a de la baterí­a y reducir el precio de las Google Glass. El precio de mercado ronda los 1.000 euros por lo que se encuentra fuera del alcance de la mayorí­a de usuarios que, hoy por hoy, prefieren invertir sus ahorros en dispositivos considerados más útiles como smartphones, tabletas u ordenadores. Superando estos obstáculos, Google podrí­a afianzar el uso de Google Glass en el ámbito profesional o de empresa, lo que permitirí­a más tarde su transición al ámbito personal y cotidiano, como ya fue el caso de los ordenadores y los móviles.

Aunque los inicios sean duros, los desarrolladores de aplicaciones se han puesto manos a la obra para que las Google Glass se hagan un hueco en el mercado. Perfeccionando apps útiles tanto para el ámbito laboral como el personal. Entre las más notables se encuentran la aplicación LynxFit, que hace las funciones de un entrenador personal y es exclusiva para las Google Glass así­ como el desarrollo de aplicaciones útiles para el ámbito militar, financiadas por la empresa Apx Labs. Pese a todos estos esfuerzos, aún continúa siendo una incógnita el futuro que le augura a Google Glass. El tiempo y las capacidades de Google de responder a las necesidades del mercado lo dirán.

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