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Todo ha cambiado en los servicios de almacenamiento personal en lí­nea tras el secuestro de Megaupload. Los movimientos entre los cyberlockers vienen sucediéndose casi a la velocidad del rayo desde que el 18 de enero el FBI interviniera Megaupload y arrestara a sus responsables. Parte de esos servicios, como Filesonic y Fileserve, se decantaba por suspender el intercambio de ficheros. Otros, en cambio, preferí­an cortar por lo sano y echar el cierre, como x7.to o Uploadbox.

Otra estrategia pasa por intentar desmarcarse de la piraterí­a, que es lo que se ha apresurado a hacer Mediafire, acentuando que su compañí­a nunca ha tenido en marcha un programa de incentivos a afiliados. La posición de RapidShare es muy similar. De hecho, la compañí­a ha pasado de estar en la lista negra de las industrias de la música y del cine en 2010, a ser considerada actualmente una luchadora activa contra la piraterí­a. RapidShare destina un departamento a tratar con las violaciones de la propiedad intelectual, y actúa rápidamente: tres infracciones y cierra la cuenta del usuario responsable.

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Incluso han desarrollado un software de búsqueda de tipo araña que recorre constantemente Internet por foros, tablones de mensajes y blogs para localizar información sobre infracciones de derechos de propiedad intelectual que tengan lugar en sus servidores. Luego, procesan esos datos y el departamento anti-abusos de RapidShare los verifica.

RapidShare, al igual que Mediafire, se han visto beneficiados por la desaparición de la compañí­a de Kim Dotcom. Ambas han conseguido duplicar su cuota de mercado justo después de la caí­da de Megaupload. Sin embargo, ahora RapidShare parece que está comenzando a atar corto a los usuarios de su servicio gratuito. Según informa Torrentfreak, la semana pasada comenzaron las quejas, porque la compañí­a ha reducido la velocidad de descarga para aquellos internautas acogidos al espacio gratis. La velocidad ha caí­do hasta unos 30 kbps (kilobits por segundo).

Esto puede interpretarse como una táctica para transformar los usuarios gratuitos en clientes de pago. Sin embargo, RapidShare ha reconocido a Torrentfreak el motivo real de reducir la velocidad de descarga para los usuarios gratuitos: convertir RapidShare en un sitio impopular entre los piratas y expulsar el tráfico abusivo. Para los responsables de la compañí­a, existe una relación entre piraterí­a y cuentas gratuitas de almacenamiento en lí­nea, porque los piratas prefieren no pagar, puesto que quieren evitar conectar sus datos personales y económicos a una cuenta en un cyberlocker a través de la que se infringe el copyright.

RapidShare establece una nueva condición para que los usuarios gratuitos recuperen la velocidad de descarga rápida. Todo aquel que suba un contenido debe proporcionar a RapidShare detalles sobre la naturaleza de su cuenta, incluyendo el tipo de archivos que comparte, el nombre de los sitios y blogs donde publica los enlaces de descarga, la dirección de correo electrónico del usuario y su número de teléfono. Estos nuevos requisitos de registro de cuentas facultan a RapidShare para revisar los archivos y los sitios para comprobar si se realizan actividades ilegales.

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