
35 años, introvertido, apenas practica deporte y está rellenito. Éste es el perfil del aficionado masculino a los videojuegos, contra cualquier pronóstico y creencia popular, según un estudio realizado por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en colaboración con las Universidades de Emory y Andrews, todo ello, por supuesto,en Estados Unidos. La encuesta quería relacionar la afición a los videojuegos y a los ordenadores en general, con posibles patologías y enfermedades.
Los resultados son cuanto menos sorprendentes. Para obtenerlos se encuestó a un total de 500 hombres y mujeres de entre 19 y 90 años, residentes en Seattle Tacoma, zona cuidadosamente elegida por sus cifras de altísima penetración tecnológica. Del total de encuestados, el 45% declaró ser jugador habitual a consolas de sobremesa y portátiles o videojuegos de ordenador. En este sentido, la mayoría de los que juegan habitualmente tienen una edad media de 35 años, en contra de la antigua creencia de que el videojuego era un entretenimiento para niños.
De hecho, los videojuegos más influyentes de la historia pasan por títulos como Pacman, Tetris o Supermario, nacidos entre 1979 y 1985. En ese caso, no es de extrañar que los más fieles adeptos al mundo del videojuego tengan ya una edad respetable.
Según este estudio, el perfil del jugador masculino es el de un hombre sedentario, introvertido y con problemas de sobrepeso. Las jugadoras, en cambio, tienden a sufrir efectos psicológicos como la depresión y no manifiestan de forma tan acusada como los hombres, síntomas de exceso de peso o enfermedades relacionadas con la obesidad. Aun así, tanto el sexo masculino como el femenino comparte la creencia de que la Red puede utilizarse como soporte social, es decir, como espacio para relacionarse y entablar amistad con otras personas.
Fotos de: subspace, mattbraga y driftwood / Vía: El Mundo




