Con pies de plomo y mucha prudencia. Así­ es como parece que recibirĂ¡n las empresas a Windows 7. Hace poco, la consultora ScriptLogic, especializada en estudios de Internet, lanzĂ³ un sondeo que revelĂ³ que en seis de cada diez empresas no piensan adquirir, al menos de momento, el Ăºltimo sistema operativo de Microsoft.

Aunque se esgrimen tambiĂ©n motivos econĂ³micos, muchos de los mĂ¡s de 1.000 encuestados alegaron que desconfiaban de la compatibilidad del producto. No es de extrañar, dado el fracaso y los numerosos problemas ocasionados por su antecesor, Windows Vista. Por ejemplo, los que provocaron la falta de disponibilidad de drivers o controladores que aseguraran el correcto funcionamiento de perifĂ©ricos y componentes, como impresoras. LlegĂ³ al extremo de que Dell, despuĂ©s de recibir numerosas quejas por parte de sus usuarios, volviera a preinstalar Windows XP en varios de sus modelos de portĂ¡tiles. TambiĂ©n Intel permaneciĂ³ fiel a XP.

AdemĂ¡s, es sabido que los profesionales informĂ¡ticos prefieren esperar a que las nuevas versiones se estabilicen, porque en su porimera etapa suelen ser inestables y poco seguras. Y eso que desde Redmond se han querido curar en salud y han preparado 80.000 drivers para Windows 7. No olvidemos que el sistema no aparecerĂ¡ hasta el prĂ³ximo 22 de octubre. En resumen, el 60% de los encuestados no han considerado emplear Windows 7 tras su salida al mercado. Un 34% lo harĂ¡ a finales del prĂ³ximo año y sĂ³lo un 5,4% antes de que acabe 2009.

Ví­a: CNN ExpansiĂ³n.com