Del gramófono al cine, del ví­deo al Compact Disc y del MP3 a los tribunales. La industria discográfica odia la tecnologí­a. Pero no es un odio nuevo. Se remonta al año 1877, cuando apareció el gramófono y los músicos, compositores y hasta impresores de partituras pusieron el grito en el cielo al ver peligrar su negocio.

Con la llegada del cine sonoro, de la televisión, del ví­deo y hasta la era digital, la industria discográfica y la del cine vuelven a quejarse. Y sólo después de un tiempo descubren que los nuevos formatos terminan por beneficiarles.

RECIBE NUESTRO NEWSLETTER
Suscríbete para recibir las últimas noticias de tecnología en tu buzón. Te mandaremos un único mail al día con el resumen de los titulares de las noticias, trucos, comparativas, reviews publicadas en nuestras webs.
Servicio ofrecido por Mailchimp

Lo malo es que estos odios son continuos desde hace más de un siglo hasta nuestros dí­as. La última batalla llegó con Internet y un programa llamado Napster, que inauguró la posibilidad de compartir música entre los internautas. Una afición a la que la industria discográfica todaví­a no se ha acostumbrado. Y persigue en los tribunales.

El diario Público ha resumido, en un interesante reportaje, aquellos hitos históricos de la tecnologí­a que han sido motivo de disputa eterna entre ambas partes. Quizás de esta manera podamos entender la situación actual y descubrir cosas como que el canon ya se empezaba a cobrar en el año 1909.


El gramófono (1887)

Aunque el fonógrafo de Edison apareció en 1877, el gramófono se considera uno de los primeros sistemas de reproducción y grabación musical. Fue patentado diez años después por Emile Berliner y llevado a los tribunales junto a su compañero de fatigas. Los artistas se quejaron y pidieron ayuda al Gobierno por los daños que podí­an ocasionar a sus bolsillos tan diabólicos sistemas. En 1909 el Congreso americano aprobó la primera ley por la que se aplicarí­a un canon para recompensar a los artistas por la llegada de esta máquina infernal.

La primera radio (1920)

Todos conocemos las propiedades revolucionarias de la radio. La primera emisora comercial de Estados Unidos empezó a emitir en 1920, cosa que supuso un segundo vuelco para los derroteros de la industria discográfica. Las canciones sonaban imparables y después de tres años ya existí­an más de 500 emisoras en todo el paí­s. Daba igual que las radios sirvieran para promocionar a los artistas y sus canciones. Las discográficas odiaban este sistema de escuchar música gratis. Incluso prohibieron a los artistas asistir a los programas de radio, una condición que las discográficas se apresuraron a redactar en los contratos como cláusula ineludible.

El cine sonoro (1927)

La sonoridad en el cine no tardarí­a en llegar. Aunque Harry Warner (propietario de la famosa Warner) espetara un “¿Pero quién demonios va a querer oí­r hablar a los actores?“, “The Jazz Singer” fue en 1927, la primera pelí­cula con propiedades sonoras que dio fama a los hermanos Warner. A partir de entonces, la industria de Hollywood dejó el cine mudo en la estacada para dar rienda suelta a la música y a la voz. El color, otro eterno vilipendiado, se empezó a emplear en las pelí­culas tras comprobar las suculentas cifras de ingresos que se obtení­an.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=CD0EWgXlj3s[/youtube]

Leer la segunda parte del artí­culo

Fotos de: phonogalerie.com, Jakob Whitakker, Noelle and Mike y jschneid / Ví­a: Público (edición impresa)

Noticias relacionadas

Otras noticias sobre... ,