2009_01_15_Altavoces de oro
Bastante caro sale ya un buen conjunto de altavoces como para añadirles más coste. Sin embargo, eso es lo que han hecho precisamente los chicos de la compañí­a alemana Ascendo con su última propuesta, unos altavoces de auténtico lujo chapados en oro, plata o platino a gusto del consumidor.

Se trata de una edición especial revisada de los altavoces Z-F3, una auténtica obscenidad auditiva pensada para conectar a un equipo de alta fidelidad de los que cuestan mucho dinero. Nada de MP3 o bases para iPod. Los Ascendo Gold Edition son un capricho para sibaritas que combina un exterior de gusto bastante dudoso, a la par que carí­simo, con un interior igualmente excesivo tanto en precio como en calidad de audio.

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Técnicamente, la torre que veis en la imagen consta de un altavoz de graves o subwoofer, un altavoz de medios tonos de tres ví­as y otro de agudos o tweeter. La salida de graves, de 8 pulgadas, y la de agudos disponen de un sistema de control independiente que permite calibrarlos para adaptarlos perfectamente al sistema de amplificador que estemos utilizando. Lejos de equipos en los que cada pequeño ajuste cambia el tono de la música de manera dramática ”“ y artificial-, los cambios en los Ascendo Gold Edition son tan sutiles que hace falta buen oido, tanto para ajustarlos como para disfrutarlos.

El equipo ofrece hasta 500 vatios de potencia y tiene una sensibilidad de 89,5 decibelios. La palabra clave para definir el audio de este equipo es transparencia. Ascendo se asegura, tanto en los materiales como en la construcción, que el sonido esté completamente limpio de ruidos, siseos y otros artefactos. En este sentido, detalles como que los diafragmas de los altavoces estén fabricados en kevlar ya añaden bastante a la frase: “Hechos a mano en Alemania”.

Externamente, los Z-F3 Gold Edition están construidos en madera chapada a mano de manera artesanal. El propietario puede encargar que se revistan de oro, plata o platino e incluso puede pedir diseños y estampados a medida para personalizar aún más el artilugio. Después, la capa de metal precioso se recubre de un lacado similar al que se utiliza para revestir pianos.

El resultado es una superficie lisa y resistente que realza el brillo y los matices del metal irregular que lleva debajo. Evidentemente, Ascendo no ofrece información sobre el precio del equipo, pero los Z-F3 estándar ya cuestan 22.500 dólares (17.120 euros al cambio actual) así­ que no cuesta mucho hacerse una idea de que le pasará al precio si lo chapamos, digamos, en platino. Abstenerse no millonarios y ciudadanos preocupados por la crisis.

Ví­a: Softpedia

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