Con Need for Speed Undercover inauguramos con el repaso a los tí­tulos de carreras, dentro de nuestro especial Videojuegos para Navidad. Claro que quienes conozcan alguna de las anteriores versiones de esta saga, que nació en la década de los noventa, sabrán que es algo más que un juego de carreras propiamente dichas. En él se mezclan la acción, la pasión por los coches deportivos y los trabajitos de modding y, por supuesto, las artimañas de toda clase para vencer a los pilotos rivales.

Elementos que, como no podí­a ser de otra forma, vuelven a estar presentes en este Undercover. El jugador podrá conducir casi sesenta coches de firmas tan emblemáticas Aston Martin, Chevrolet, Ferrari, Jaguar, Lamborghini o Porsche, a los que podrá añadirles y quitarles piezas o cambiarles la pintura, entre otras modificaciones posibles. ¿Cuál es la excusa para sacar a paseo estas tremendas máquinas y pisar a fondo el acelerador? Un pequeño trabajito para el que hemos sido contratados por una agente de policí­a, interpretada por la escultural actriz Maggie Q.


Y decimos interpretada porque todas las introducciones han sido grabadas con actores y actrices reales. En Electronic Arts han querido dotar al nuevo Need for Speed de una estética de pelí­cula. Acabadas las introducciones y una vez que arrancamos nuestro vehiculo, este look se consigue a través de imágenes en las que priman en leve efecto de distorsión y con un grano premeditadamente “sucio”, al estilo de las clásicas persecuciones de Hollywood.

Puede que a los más exquisitos les resulten chocante este tipo de efectos, pero lo cierto es que consiguen un ambiente bastante logrado, especialmente cuando usamos el modo cámara lenta: una herramienta que el conductor puede usar para evitar impactos contra obstáculos inesperados, o para conseguir enderezar el coche en pleno trompo. Vamos, un clásico efecto de pelí­cula. Esta estética queda bastante bien aderezada por los efectos sonoros, la música bastante variada y el doblaje al español, elementos tan trabajados los que podemos encontrar en un largometraje de gran presupuesto.

El hilo argumental es bien sencillo y, como decí­amos al principio, la excusa perfecta para participar en carreras de toda clase. Sencillamente, nuestra “jefa” está investigando una oleada de robos de coches, por lo que nos encarga infiltrarnos en los bajos fondos de varias ciudades costeras. Gracias a nuestra colaboración, la agente de policí­a podrá ir echándole el guante uno a uno a los cabecillas de toda una red criminal.

En otras palabras, nos toca hacer el trabajo sucio: correr en circuitos urbanos, llegar a un punto determinado antes que nuestros rivales, ocasionar todos los destrozos posibles o, aprovechando los tramos de carretera que unen las ciudades del juego, participar en las llamadas Batallas de Autopista: carreras alocadas en medio del tráfico rutinario y en las que no existe eso de la deportividad. Y aunque estemos trabajando para la policí­a, los coches patrullas que por allí­ circulen no harán la vista gorda con nosotros.

Un juego en el que se han cuidado bastantes detalles excepto, eso sí­, las horas que podemos invertir para completar todas las misiones o encargos que nos encomienden.

Al menos, existe la posibilidad de tomar Need For Speed Undercover como una opción para retar a otros jugadores en partidas online. donde pueden competir hasta ocho pilotos, cada uno desde su casa y con sus respectiva consola. Ya sea para competir en simples y llanas carreras o para dividirse en equipos, siendo unos los coches perseguidores y otros los coches perseguidos.

Precios y plataformas

Edad recomendada: a partir de 12 años. 70 euros (PS3, Xbox 360) – 50 euros (Wii, PC) – 45 euros (PSP) – 40 euros (PS2, NDS)

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