La farola Philips Light Blossom no es el único prototipo que hemos podido ver en el evento Simplicity, celebrado este año en el Krenlim de Moscú. La firma holandesa ha presentado otro diseño de espí­ritu ecológico, pero destinado a quedarse dentro del hogar. Más concretamente, en la cocina. El invento se llama Green Cuisine (“cocina verde”), y su protagonista es una gran mesa central que responde de forma inteligente e interactiva a utensilios que coloquemos sobre su superficie.

De aspecto sencillo y minimalista, la Green Cuisine es sensible al tacto y puede mostrar indicadores retroiluminados por LEDs, en la lí­nea de muchas vitrocerámicas modernas. Pero va un paso más allá. Y es que no posee zonas predeterminadas para cocinar. Podemos colocar una cacerola en casi cualquier parte de la superficie, la cual responderá creando cí­rculos concéntricos alrededor y facilitándonos barras para controlar el tiempo y la temperatura.

Según Philips, la cocina es la habitación que más consume en un hogar, concentrado la cuarta parte del gasto energético. Y la solución pasa por administrar varias tareas de forma automática y eficiente. Así­ por ejemplo, esta cocina interactiva puede hervir agua suficiente para llenar seis vasos con sólo pulsar un indicador. Pero si colocamos dos vasos sobre la mesa, ésta los detecta y sólo caliente el agua necesaria para llenarlos.


Ésta es sólo la punta del iceberg de todos los automatismos eficientes que incluye la cocina. Por ejemplo, el calor sobrante que se genera a la hora de refrigerar alimentos es aprovechado para otras funciones, como la cocción a base de vapor de agua. Estas transferencias de energí­a son además representadas por la propia mesa a través de indicadores luminosos, que también nos informan del estado en tiempo real de cada tarea: temperatura del agua, tiempo restante para completar una cocción…

Otra de sus funciones es educar. Así­, una de las esquinas de la mesa informa del consumo generado durante las últimas 24 horas, comparándolo con el de las últimas dos semanas. Su objetivo es alertar al usuario de cuándo está gastando demasiada energí­a o cuándo está haciendo un uso eficiente. Claro que también lo pone fácil a la hora de usar la cocina de forma respetuosa.

Por ejemplo, para conseguir agua caliente del grifo no es necesario abrir el chorro y esperar, pues un indicador luminoso nos permite elegir la temperatura antes de derramar una sola gota, con el consecuente ahorro de agua. Lo mismo sucede a la hora de conservar los alimentos en buen estado. Sólo el frigorí­fico y el congelador son los responsables del 64% de consumo energético de una cocina. ¿Qué solución propone la Philips Green Cuisine?

Básicamente, la idea consiste en enfriar sólo cuando sea necesario y lo que sea necesario. En lugar de usar una nevera monobloque para guardar toda clase de alimentos y bebidas, Philips nos propone usar varios compartimentos, en cada uno de los cuales podemos elegir la temperatura deseada. Ya sean pequeños cubos pensados para albergar botellas sueltas de vino o compartimentos especiales para vegetales.

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Estos últimos, por ejemplo, poseen un mayor nivel de humedad para conservar mejor la frescura y las vitaminas, y mantienen la lechuga o las espinacas iluminadas por LEDs para promover la fotosí­ntesis. Es lo que Philips denomina el “frigorí­fico deconstruido”, basado en pequeños compartimentos, especializados en la conservación de materias distintas y que, cuando están vací­os, no tienen porqué funcionar ni consumir recursos.

Tan autosuficiente es esta cocina del futuro que hasta ha pensado en aprovechar las sobras. En las imágenes podéis observar un pequeño espacio con plantas, denominado sencillamente Jardí­n. Pues bien, el abono se obtiene de los restos orgánicos que guardemos en un compartimento situado debajo la mesa, equipado con un cierre hermético para evitar malos olores.

En este compartimento, los restos son sometidos a un proceso de fermentación, denominado Bokashi, que a las dos semanas da lugar a la formación de pequeños bloques de abono con los que nutrir el Jardí­n. Cuando un nuevo bloque está listo, aparece una notificación en la anteriormente citada esquina informativa de la mesa. Para rematar la faena, la mesa ha sido diseñada según la filosofí­a japonesa que nos propone un espacio que sirva indistintamente para cocinar, servir los platos y sentarse para comer o charlar tranquilamente mientras tomamos una bebida.

No tiene vistas de ser comercializada a corto plazo, pero el modelo que vimos en Moscú era completamente funcional. Otros productos presentados en el evento Simplicity 2008, donde pudimos disfrutar de excelentes vistas a la Plaza Roja y la catedral de San Basilio, sí­ que van a ser lanzados en breve en el mercado. Os hablaremos de ellos en otro artí­culo.

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