Ganar más dinero sin trabajar que dando el callo. Eso es lo que conseguirá el polémico canon digital “en no muchos años”, en palabras de Juan Iranzo. Según el director general del Instituto de Estudios Económicos (IEE), los ingresos derivados de este impuesto “superarán a los obtenidos por la venta de contenidos”, como CDs y DVDs.

Iranzo argumenta que los ingresos procedentes del canon duplicarán o triplicarán a la inflación durante los próximos años. Es decir, que si sube el pan (el IPC), más subirá todaví­a lo que ingresen entidades privadas que, como la SGAE, se encargan de recaudar y repartir mucho dinero con los autores y artistas como justificante.

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Y es que a estas alturas del siglo XXI, todaví­a hay que pagar a entidades privadas, que como recuerda Iranzo “son precisamente las más interesadas en mantener e incluso incrementar este impuesto y han ejercido una fuerte presión sobre el poder legislativo para conseguir una ley cada vez más favorable a sus intereses.”


El director del IEE recuerda además las paradojas que rodean al canon, como el sinsentido de que los creadores españoles se beneficien de los impuestos sobre pelí­culas extranjeras. Nosotros añadimos una situación muy tí­pica, pero no menos patética: copiamos el disco de nuestro grupo favorito en un CD virgen, que lleva canon, usando una grabadora que también lleva su canon, y resulta que el CD original lleva un sistema de protección anticopia. Pagamos dos veces el mismo impuesto y ni aún así­ se nos permite hacer una sencilla copia para el coche y evitar dañar el disco original. Peor que el timo de la estampita.

Por estos motivos, Iranzo cataloga el canon digital de “grave retraso” y “abuso”. Y lo peor de todo es que “puede servir de coartada moral para comportamientos poco correctos”. Al consumidor de a pie, viéndose perseguido de forma tan abusiva, podrí­an acabar importándole bastante poco el trabajo del artista y la propiedad intelectual. Y más cuando los ingresos de la SGAE no paran de crecer y nadie vigila sus cuentas desde hace una década.

Toda esta situación esconde un gran problema de fondo: ante las bajas ventas del disco óptico, la industria discográfica prefiere ganar dinero desde los despachos que reaccionar de verdad a la crisis. Unos pocos comienzan a comprobar el potencial de la distribución a través de Internet, como el grupo estadounidense Nine Inch Nails. ¿Servirán de algo estos ejemplos o tendrá más tirón eso de vivir del cuento?

Ví­a: elEconomista

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