¿Estábamos todos? No. Hasta hace unas semanas no se podí­a afirmar alegremente que en la blogosfera estábamos todos. Para nosotros, al menos, habí­a una ausencia destacable. Si alguien sabe de tecnologí­a y nos lo ha estado contando duante años desde un periódico de papel, es él. Si alguien se merece tener un blog con nombre propio (como El Artilugio) y una ubicación de lujo, es él.

Afortunadamente, la versión digital de El Correo decidió este mes abrir un hueco para el blog de Carlos Zahumenszky. “Del iPhone a la PlayStation pasando por el MP3“, así­ se define un blog lleno de cacharros, gadgets… o, como su propio nombre indica, artilugios, muchos artilugios. Ahora seguimos probablemente sin estar todos. Pero nos sentimos mejor acompañados. Recuperamos esta sección de entrevistas a los bloggers para dar la palabra a este profesional y, a la vez, compañero de apellido impronunciable.

¿Cómo empezó tu blog?

Hacer un blog de tecnologí­a era una vieja aspiración para mí­, pero no encontraba tiempo para desarrollar todo el soporte técnico yo sólo. Finalmente, en El Correo Digital se puso en marcha una herramienta propia para los blogs de Vocento y me llamaron. A partir de ahí­ las cosas han ido muy rápido. El nombre de “El artilugio” salió de manera casual hablando de ordenadores.

¿Qué sistema de publicación utilizas (Blogger, WordPress, Typepad, etc.) y por qué lo elegiste?

El sistema de publicación, para bien o para mal, me ha sido impuesto. De momento funcionamos con una aplicación propia llamada “The Shaker” que se encuentra en su versión 1.2. Ha sido desarrollada por una empresa llamada “The Cocktail”, que ya ha desarrollado con anterioridad la herramienta de publicación que se usa en los blogs de El Paí­s.

¿Cómo te organizas el dí­a para mantenerlo actualizado? ¿Sueles publicar por la mañana/tarde/noche? ¿Desde casa o desde el trabajo?

De momento, soy el único responsable del blog y hay que compaginarlo con reportajes semanales en la revista GPS, un programa de radio también semanal y mi trabajo como diseñador gráfico en una agencia de comunicación. Todaví­a soy un recien llegado al mundo de los blogs pero sí­ se una cosa, que un blog que no se actualiza diariamente no puede aspirar a llegar muy lejos. Independientemente del tiempo que se tenga, hay que conseguir convertir el trabajo diario en el blog en un hábito y no faltar a la cita. La constancia es la virtud más importante para el blogger. Generalmente publico los post a mediodí­a o por la noche. Hago todos los que puedo y luego los programo para que vayan saliendo poco a poco. Lo más laborioso no es escribirlos, sino investigar. Paso las horas muertas rebuscando en internet, leyendo otros blogs y páginas de actualidad. Afortunadamente me gusta lo que hago.

¿Cuáles son los cinco blogs imprescindibles para ti? Esos que procuras ver siempre que puedes

Es difí­cil elegir sólo cinco. Casi cada dí­a descubro nuevos blogs excelentes sobre tecnologí­a, sin embargo, los que más leo en castellano son: Gizmodo, Xataka, Clipset, Tecnogadgets y Tuexperto. También consulto mucho Vnunet, Navegante y The Inquirer, que, aunque tienen estructura de blog, son más portales de actualidad que otra cosa”¦

Desde que empezaste el blog ¿has tenido la oportunidad de conocer en persona a algún lector de tu blog u otro blogger?

Me he incorporado tarde a la blogocosa nostra, así­ que he tenido el privilegio de conocer hace tiempo ya a varios periodistas que ahora escriben blogs. Aún no conozco a muchos lectores que no fueran amigos de antes pero estoy seguro que sólo es una cuestión de tiempo. Escribir o participar en blogs genera un sentimiento de comunidad que hace que la gente acabe acercándose tarde o temprano.

¿Cómo te imaginas que será tu blog dentro de cinco años?

No puedo imaginármelo. Sólo espero que sea más grande y mejor y que consiga convertirse en un lugar de encuentro más para los amantes de las nuevas tecnologí­as. Me suele pasar que, cuando llevo muchos años trabajando en algo y veo mis primeros trabajos pienso: “Dios mí­o!!. Que mál hací­a las cosas entonces”. Es algo positivo. Significa que has conseguido mejorar lo que hací­as. La clave está en el cambio permanente, en no atascarse.