¿Alguna vez, tratando de sacar tu teléfono móvil del bolsillo derecho del pantalón (o del bolso), se te ha caí­do dentro de la taza del váter? Si la respuesta es sí­, tranquilo/a. Estadí­sticamente hablando, es algo normal. Sobre todo si eres un hijo de la Gran Bretaña. O al menos eso es lo que dice este estudio publicado en el sitio SimplySwitch.

Las estadí­sticas, basadas en una encuesta on line realizada por TPoll a 1.001 personas, son alarmantes: sólo en Gran Bretaña se pierden o se estropean al año unos 4,5 millones de terminales. Y la principal causa es la “llamada de la naturaleza”: 855.000 teléfonos son tragados por la taza del váter. Qué peligro tienen los británicos cuando tiran de la cadena.

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Las otras causas más comunes son el olvido en lugares públicos: 810.000 en el bar (¡ay, cómo se despista uno cuando se toma unas cervezas con los amigos!), 315.000 en el taxi y 225.000 en el autobús. 116.000 teléfonos son olvidados por sus dueños dentro de la ropa cuando ponen la colada, y otros 58.500 quedan inservibles después de que Toby, el adorable perro de la familia tí­pica británica, le haga una autopsia pre mortem a base de mordiscos.

El 28% de los hombres encuestados admitieron haber roto o perdido su teléfono, frente a un 26% de mujeres. Puede que sean más cuidadosas o que influya el hecho de que muchas lleven el móvil en el bolso (así­ es menos probable que lo dejen en el cesto de la ropa sucia). Aunque claro, ya se sabe cómo va esto de las encuestas: una cosa es lo que admites y otra lo que haces.

Las personas mayores tienen mucho más cuidado que la muchachada. O al menos eso es lo que observamos al ver que, entre los menores de 34 años, el porcentaje de pérdida o deterioro del teléfono llega al 40% de los encuestados. Sin embargo, en el rango de edad superior a 55 años, el porcentaje apenas llega al 16%. Más sabe el diablo por viejo que por diablo.

Karen Darby, trabajadora de SimplySwitch, tiene claro cuál es el motivo de tanta y tan absurda pérdida: el tamaño sí­ que importa. “Mientras los móviles son cada vez más pequeños, también son más fáciles de perder, por lo que la gente debe tener más cuidado”. Si es que al final la culpa siempre es de la industria, empeñada en reducir el tamaño de los teléfonos. Con lo contentos que estábamos con esos antiguos modelos, pesados como un ejemplar del Quijote y que parecí­an el mando a distancia de la tele del abuelo. ¿Dónde va a parar, hombre?

Que los británicos sean unos despistados de remate, no tiene nada que ver. No conocemos ningún estudio similar para España. Pero imaginamos que los resultados serí­an muy similares, teniendo en cuenta otras conductas que se dan con tanta frecuencia entre la población. ¿Quién no se ha dejado alguna vez las llaves del coche puestas en la cerradura de la puerta del conductor? Eso es de lo más normal.