
Es lo que tiene que una tienda de Internet como Amazon “se caiga” durante un par de horas: que pierde mucho dinero. Según calculan en news.com, unos 20.000 euros por minuto. La web central de Amazon (la que termina en “.com”) quedó completamente inoperativa en torno a las diez y media de la mañana (horario estadounidense) del pasado viernes 6 de junio. El problema se solucionó dos horas después, según Craig Berman, director de comunicación estratégica de la compañía americana.


Señores de la industria discográfica, tomen nota de cómo se puede aprovechar Internet y hasta las redes de intercambio de archivos para ganar dinero. Mucho dinero. Hasta 1,6 millones de dólares en una semana. Ahí tienen el ejemplo del grupo Nine Inch Nails, que está distribuyendo su último disco Ghosts I-IV mediante un sistema mixto que incluye el CD de toda la vida, la venta por Internet a través de Amazon MP3 y la descarga gratuita a través de un programa p2p como BitTorrent (leen bien).
La estrategia consiste en usar la descarga gratuita para abrir boca, la compra por Internet para la música en bruto y el disco óptico para los que busquen algo más, incluidas ediciones para coleccionistas. El disco completo contiene 36 canciones divididas en 4 volúmenes. El primer volumen directamente se puede descargar gratis a través de BitTorrent, ya que el propio grupo se ha encargado de ponerlo allí. Quien quiera conseguir los cuatro volúmenes los puede comprar en formato MP3 en Amazon.com o desde la web oficial de la banda por 5 dólares (¡¡¡ 3,2 euros !!!). Y sin ningún tipo de sistema de protección anticopia (DRM).

Lo que no gana con su libro electrónico Kindle lo recupera en Navidad con creces. Amazon ha experimentado en estos días el mayor número de ventas de su historia. Atención a los números, que son estremecedores.
La famosa tienda online registró sólo en un día, el pasado 10 de Diciembre, unas cifras de auténtico escándalo: más de 5’4 millones de artículos adquiridos en 24 horas. O, lo que es lo mismo, el equivalente a 62’5 artículos por minuto.
En el sector de los videojuegos, las ventas de Wii son mareantes. Se llegaron a vender hasta 17 unidades por segundo de la consola de Nintendo. Ni que decir tiene que en este aspecto se ha impuesto a sus rivales directos, Xbox 360 y PlayStation 3.

En el debate sobre el futuro del libro electrónico, hay posturas para todos los gustos. Y con el reciente lanzamiento del Kindle, comercializado por la popular tienda online Amazon, los usuarios se colocan en dos posiciones muy claras.
Por un lado están los que piensan que es absurdo hacerse con un aparato tan caro (400 dólares) que sólo hace una cosa: leer texto. Los defensores de estos aparatos, en cambio, ensalzan las ventajas de la pantalla de tinta electrónica, que trata bien nuestra vista sin importar las condiciones de luz, a diferencia de lo que puede hacer un portátil o una agenda electrónica.
Lo cierto es que los lectores de ebooks, a pesar de lo que vaticinaban muchos analistas y gurús tecnológicos, no han revolucionado todavía nuestra forma de leer. La tendencia en el mercado de la tecnología se orienta cada vez más a aparatos que integren varias funciones, como el ordenador portátil o el teléfono móvil. Pero esto es algo que a los propietarios de un Kindle, un iLiad o un Sony Reader puede traerles sin cuidado. A ellos lo que les interesa es la pantalla de papel electrónico, ya que leen regularmente y agradecen el ahorro de peso, respecto a los libros de papel, y/o la comodidad visual con respecto a la pantalla del ordenador.
Nuestra intención no es volver a entrar en el ya desgastado debate sobre si es mejor un aparato “generalista”, por así llamarlo, u otro que tenga una sola aplicación pero la ejecute con unas condiciones especiales y difíciles de encontrar en otros dispositivos. Cada usuario busca lo que quiere. Pero aprovechando el tema del Kindle, nos gustaría hacer un par de reflexiones sobre aspectos que, bajo nuestro humilde punto de vista, han sido muy mal gestionados con este nuevo lector de ebooks. Y uno de ellos es su conectividad inalámbrica.
Amazon, la mayor tienda del mundo en esto de vender productos a través de Internet, acaba de inaugurar su servicio de descarga de música (por ahora sólo en Estados Unidos), llamado amazonmp3. Hasta el momento, sólo vendían música en soporte físico, es decir, en CD. Ahora, competirán directamente con iTunes, la tienda on line de Apple, con precios ligeramente menores y todo su catálogo de canciones libres de DRM, ese sistema de protección que no permite copiar los archivos de un equipo a otro.
Las canciones están con una calidad de sonido de 256 Kbps y en formato MP3, el estándar en casi todos los reproductores digitales de música y los programas para gestionar música en el ordenador (como el propio programa iTunes). El precio: entre 89 y 99 centavos de dólar por cada canción suelta y entre 6 y 10 dólares por el disco entero.