
¿Alguna vez has llorado desconsolado cuando los márgenes de tu texto tienen vida propia? ¿Llevas años preguntándote si la sangría francesa es un tipo de justificado, o champán con coca-cola? ¿Te despiertas en medio de la noche gritando cosas del tipo “¡combinar celdas, copiar formato!”? Nos gustaría decir que todo eso se acabó, y en gran parte, así es.
Hasta ahora las actualizaciones de este programa de textos tenían poco de nuevo. Después de un rato de pelearnos con el programa de instalación, nos sentíamos timados por Microsoft (sensación a la que, por otra parte, ya estamos bastante acostumbrados). Y es que nos encontrábamos prácticamente con el mismo programa que acabábamos de desinstalar. Sin embargo, esta vez, la versión tiene novedades interesantes. Incluso, los que somos conservadores y no nos gusta cambiar, encontraremos unas cuantas ventajas.

Hemos tardado un poco, pero sólo debido a razones técnicas. Ya sabes… El fin de semana, las vacaciones de los compañeros… Sin embargo, si hay algo que tenemos claro es que desde tuexperto.com también nos solidarizamos con la revista el Jueves. Y es que, los secuestros deberían ser cosa del pasado. De tiempos de Franco.
Después de lo sucedido, parece que el derecho a la información y a la opinión debería estar más garantizado por la ley. Aunque lo que se diga no sea del gusto de todos.
Lo que está en juego es algo muy grave. Que algunas personas con potestad para cerrar un medio de comunicación tengan un rasero para la mayoría y otro para la Familia Real. Y es que se ha demostrado que eso de la sangre azul es un cuento chino.
La blogosfera al completo ha salido a la calle para defender todo esto. Por ahora hay cerca de 1.600 entradas comentando el tema. Incluso encontramos portadas alternativas y más chistes de buen gusto al respecto del cierre.
Gracias a medios como Flickr, la revista está en Internet… En fin que la vida es complicada, pero lo que no se puede hacer es volver al pasado aduciendo mal gusto.
Viñeta de Mauro Entrialgo
Tranquilos. Aquí no nos pondremos a transcribir líneas de código ni hablaremos de lenguaje binario. Es algo mucho más sencillo: se trata de encontrar el significado de las onomatopeyas que nos hacen cada día los ordenadores. De la forma que tienen de “hablarnos”.
Si Luke Skywalker entendía perfectamente los ruiditos de R2D2, ¡tú no vas a ser menos! Por si no lo sabías, el pitido corto que producen los ordenadores al encenderse quiere decir: “Qué bien me siento hoy”. Esto pasa cuando el sistema ha arrancado sin ningún tipo de problemas.
Al pulsar el botón de encendido, el ordenador se despereza, bosteza un poco y analiza qué tal se siente. Si ha dormido mal o le duele la espalda, te lo dice en su lenguaje particular, e incluso se apoya en la mímica (con pantallazos raros).
JesyK, el experto informático de nuestro foro, nos ha dado a conocer la página Viejoblues, en la que podemos encontrar un pequeño diccionario ordenador-humano para que podamos descifrar qué quieren decir esos misterioros pitidos. Aquí tienes una compilación, para que tu máquina nunca te eche en cara eso de que “nunca me escuchas”.
Sólo hay que tener una conexión a Internet de 40 Gbps. Sí, has leído bien, no nos hemos equivocado con las siglas. Estamos hablando de Gigabits por segundo. Sigbritt Löthberg, una sueca de 75 años, tiene esta velocidad de acceso en su casa de Karlstad.
Claro que la afortunada señora tiene enchufe (nunca mejor dicho), ya que es la madre de Peter Löthberg, un “gurú” de Internet en este país escandinavo, que trabaja para Cisco Systems. Así cualquiera podría tener la red de Internet doméstica más rápida del mundo.
Navegar a esta velocidad es como hacerlo con la tipica conexión de 1 mega, sólo que 40.000 veces más rápido. ¿Y eso qué significa? Es fácil. Supongamos que vamos a descargarnos de Internet el contenido de un HD DVD de doble capa, que son 30 Gigabytes de información. Con la tasa de transferencia que disfruta la señora Löthberg, la descarga se completaría en menos de 6 segundos y medio.
Claro que, para que esto fuera posible, el ordenador, terminal o servidor en el que estuviese alojado el archivo tendría que disponer de una conexión a Internet de velocidad similar. Aún así, no deja de ser impresionante.