Demasiado estaba tardando. El iPhone salió a la venta en Estados Unidos el 29 de Junio, y 4 días después Jon Lech Johansen ya lo había “crackeado”. Este joven noruego ha encontrado la forma de poder usar el nuevo teléfono de Apple sin necesidad de firmar un contrato de dos años con la operadora AT&T ni facilitar nuestros datos personales. Eso sí, sólo ha conseguido activar sus opciones multimedia y la conexión a Internet por Wi-Fi. No podrá usarlo para llamar por teléfono ni enviar mensajes.
Este cracker informático es también conocido como DVD Jon, ya que en 2001 participó en la creación de DeCSS, un programa que desencripta los DVDs protegidos para que podamos grabarlos y hacer copias (ha sido juzgado dos veces por ello, sin sentencia firme en contra). En un artículo de su blog, titulado So Sue Me (en inglés, “Venga, demandadme”), ha publicado las líneas de código necesarias para “romper” el sistema de seguridad del registro del iPhone en iTunes.
No podía suceder otra cosa. En cuanto ha caído un iPhone en sus manos ha abierto sus protecciones y lo ha convertido en un iPod avanzado. Eso sí, al que quiera aplicar su método le dolerá un poco tener que gastarse 500 o 600 dólares por un reproductor de música y vídeo, por mucha pantalla táctil y conexión inalámbrica que tenga.
Ya es oficial: el ciberdespacio existe en España. La Comisión Europea ha dado un paso para que podamos usar con propiedad el término acuñado por Forges para referirse a nuestra “banda ancha” nacional. Y lo ha hecho imponiendo a Telefónica una multa de 151,8 millones de euros por un “abuso muy grave de posición dominante en el mercado español de Internet de alta velocidad”. Lo que ya sabíamos todos desde hace bastante tiempo.
Una multa que ha tardado 6 años en llegar, desde que en 2001 la empresa francesa Wanadoo (actualmente Orange) denunciase a Telefónica, por considerar excesivos los precios que ésta cobraba a otras compañías para usar su infraestructura de ADSL, la única con cobertura en todo el país. Según Bruselas, éste es el motivo por el cual la tasa de penetración de la banda ancha en España es un 20% inferior a la media comunitaria, y su ritmo de crecimiento un 30% menor.
El abuso consistía en estrechar la diferencia entre lo que Telefónica cobraba a otras compañías por usar su red y las tarifas que la propia operadora ofrecía directamente a sus clientes. Esto obligaba a las otras operadoras a sufrir pérdidas económicas si querían ofrecer tarifas competitivas.
Es el primer móvil que nos habla y nos contesta. Se llama HP iPAQ 514 Voice Messenger. Es de HP y lo presentaron el pasado mes de Febrero en el 3GSM World Congress de Barcelona, pero es ahora cuando se ha puesto a la venta. Un terminal que puede trabajar sobre VozIP, para que nuestra voz viaje a través de Internet (y nos cuesten poco las llamadas), y con el que podemos responder correos electrónicos usando nuestras cuerdas vocales, sin tener que escribir. Su precio: 300 euros (libre y con el IVA incluido).
Es un terminal de los llamados smartphone, que integran las funciones del teléfono y la agenda electrónica, con conexión a Internet, gestor de correo electrónico y sistema operativo (en este caso Windows Mobile 6). Estos teléfonos suelen llevar un teclado completo QWERTY (HP tenía varios de este tipo) para escribir directamente los correos. La novedad de este modelo es que tiene forma, aspecto y teclas de teléfono móvil. En concreto, tiene 12 teclas. La ventaja de esto, aparte de la comodidad, es que se consigue un terminal con las dimensiones de un teléfono normal: 107 x 48,6 x 16,3 milímetros y 102 gramos de peso.
La tecnología reinante a la hora de sacar fotos es la digital. Y eso influye mucho sobre el soporte preferido por el usuario para visualizarlas. En la época de las cámaras analógicas solíamos revelar nuestras fotos en papel y coleccionarlas en álbumes. Hoy en día el 62% de los españoles guardamos nuestras fotos en soporte digital: discos duros, CDs y DVDs, cuentas de correo electrónico o, cada vez más, tarjetas de memoria.
Además, los que siguen prefiriendo el papel como soporte son tradicionales hasta la médula, y prefieren ir a una tienda para revelarlas, a la antigua usanza. El revelado on line que ofrecen algunas webs (subimos nuestras fotos a un servidor en Internet y nos envían las impresiones a casa) no acaba de cuajar. Y aunque cada año realizamos más y más impresiones en casa, no imprimimos precisamente fotos.