
Una simple lámpara de flexo ya es poca cosa. Ahora se llevan diseños raros, como aquellas velas eléctricas de las que ya os hablamos en su día. Creíamos que eran lo más friki que existía en cuanto a lámparas. Pero nos equivocamos sobremanera.
Podríamos empezar con algunas velas que se inspiran en los rompecabezas Lego. El diseñador Sasinan Suthayalai creó estos cubos que incluyen dentro una bombilla para iluminarse. Usando varios cubos podemos crear figuras sencillas.

Ni maquillaje ni cirugía estética. Ni pagándola de tu bolsillo ni yendo a un programa de televisión que te lo financie a cambio de contar toda tu vida en pantalla. Sólo tienes que usar el transformador de caras, creado por Perception Laboratory y la Universidad de Saint Andrews (Gran Bretaña).
Es una página web en la que podemos introducir una foto de carné (con un tamaño mínimo de 640 x 480 píxeles), para que un programa la transforme en caras de distintas etnias (caucásico, afrocaribeño, asiático…) y estilos (manga, Boticelli, El Greco…). Es algo parecido a aquel programa que creaba smileys a partir de la foto de una persona real.

Los hoteles acuáticos que os enseñamos en la pasada entrega son sólo la punta del iceberg. Por debajo del nivel del agua también hay espacio para construir más habitaciones. Algunos arquitectos se han dado cuenta de esto, y por eso hoy en día podemos hablar de varios proyectos de hoteles parcialmente sumergidos. El primero de ellos quiere construirse en Sonjiang, un distrito de la ciudad de Shanghai (China). Es un diseño de Atkins, los mismos responsables del hotel Burj al-Arab, del que ya os hablamos.
Aprovechando el lago en torno al cual se erige la ciudad, los chicos de Atkins quieren construir un hotel de 5 estrellas, con 400 habitaciones y capacidad para unas 1.000 personas. La estructura sobresaldría unas dos plantas por encima del acantilado que bordea el lago. Por debajo del agua habría un restaurante y algunas habitaciones para invitados especiales, todas ellas con vistas a un acuario.
Hay que luchar por la cultura. Hay que luchar como hace la SGAE. Esos paladines de la justicia que trabajan sin descanso para recaudar dinero de todas partes.
Y hay que luchar cueste lo que cueste. Aunque toda la población esté en contra. Y es que, los derechos de autor deben ser siempre respetados. Incluso en un acto benéfico. Si durante el acto a alguien se le ocurre poner música, hay que pagar.
Por eso, la SGAE se quedó con 3.268 euros del dinero recaudado en la pasada edición del Festival Entresures, celebrado en Málaga. Un dinero que estaba destinado a ayudar a los niños saharauis. Pero, claro, pusieron música y eso hay que pagarlo. Aunque los niños saharauis pasen hambre, los administradores de la SGAE deben recaudar todo el dinero que puedan para redistribuirlo (como es de justicia) entre los mismos administradores (algunos de ellos, forrados hasta las cejas) y, por supuesto, entre los cantantes, compositores o artistas multimillonarios que tuvieran algo que ver con lo que allí sonó.
Hombre, es que, de lo contrario, estos administradores, artistas, intérpretes y autores tendrían problemas para mantener sus mansiones en Miami, sus Ferraris o, simplemente, su tren de vida. No hay que olvidar que un Ferrari gasta mucha gasolina.
De momento los organizadores del Festival están promoviendo manifestaciones ante las sedes andaluzas de la SGAE, para que les devuelvan el dinero. Y como dicen los compañeros de adslzone.net, no es la primera vez que la SGAE hace de las suyas en un acto benéfico. Ya lo hizo al menos en otra ocasión con un grupo de teatro formado por discapacitados.
Vía: adslzone.net