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Entre las novedades más destacadas, se encuentran dos televisores que funcionan con tecnología OLED y que tienen 14,1 y 31 pulgadas. Llaman la atención por su extremada delgadez y una reducción de peso del 40%, respecto a otros televisores LCD. Los paneles OLED con los que están fabricados les atribuyen una calidad superior cuanto a resolución y a brillo. A pesar de esta tentadora novedad, Samsung ya ha anunciado que estos televisores no se pondrán a la venta hasta el año 2010.

Pero Samsung no se ha quedado corta. También ha presentado una tele LCD de 52 pulgadas con una pulgada de grosor, en línea con los televisores ultradelgados de Sony. Entre sus características, un ratio de contraste de 50.000:1. Estará disponible a partir de 2009.
Pero otra de las sorpresas ya lleva la consabida etiqueta de «la más grande del mundo». Un recurso publicitario que suele dar buenos resultados. En este caso se trata de una pantalla LCD de 82 pulgadas, de calidad cuatro veces superior a la de una tele corriente de alta definición. De los precios, todavía ni se ha hablado, aunque es de esperar que estarán por las nubes. O entre «los más caros del mundo». Por lo menos.





