
Xiaomi ha presentado en China su segundo coche eléctrico, el Xiaomi YU7, apenas un año después del lanzamiento del SU7. Si con su primer modelo la compañía ya sacudió el mercado con un coche que recordaba —en forma y ambición— al Porsche Taycan, esta nueva propuesta cambia el enfoque. El SU7 era un sedán deportivo; el YU7 es un SUV de casi cinco metros de largo que quiere medirse con el Porsche Cayenne, el Mercedes EQS SUV o el Tesla Model Y, pero con una diferencia evidente: ofrecer una experiencia de lujo y conectividad sin disparar el precio.
El diseño no ha dejado indiferente a nadie. En el frontal, el coche guarda un aire al Ferrari Purosangue, mientras que la parte trasera recuerda a las líneas suaves de Aston Martin. La carrocería del YU7, disponible en acabados en verdes y grises metalizados que refuerzan esa idea de coche premium, incluye soluciones de aerodinámica activa, como una entrada de aire frontal con hasta cien posiciones distintas para mejorar la eficiencia.
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Tecnología para conducir… Y para descansar
Dejando a un lado el diseño, Xiaomi ha puesto el foco en el interior y en cómo se vive el coche desde dentro. El nuevo sistema HyperVision HUD proyecta la información más importante a lo largo de todo el parabrisas. A través de la tecnología miniLED, con hasta 1.200 nits de brillo, es capaz de adaptar los gráficos a distintas situaciones: conducción, navegación o incluso entretenimiento, con una estética que muchos ya comparan con el clásico menú de un iPod.

Esta forma de mostrar la información tiene como objetivo no reducir al mínimo las distracciones en carretera, además de mostrar información relevante al resto de pasajeros, a los que se les ofrece una experiencia visual envolvente y personalizable. Esta misma filosofía se traslada también a los asientos delanteros, al poder reclinarse completamente para descansar, mientras que los traseros ofrecen hasta 135 grados de inclinación. La intención es clara: que el coche sea tan cómodo como el salón de casa. Y lo cierto es que, con una batalla de tres metros y una altura de más de 1,6 metros, espacio no falta.
La idea de lujo no está solo en el confort o los materiales, también en los pequeños gestos: cierres de puertas automáticos, pintura en doble capa con efecto nacarado o un maletero frontal (fraletero) de 141 litros que se abre solo con acercarse al coche con un móvil de Xiaomi en el bolsillo. La conectividad entre el coche y el resto del ecosistema Xiaomi ha sido otro de los focos de la presentación. Desde el móvil o el reloj inteligente se podrán abrir puertas, activar funciones o incluso liberar el capó delantero.
La conducción también tiene lo suyo
Como era de esperar, el YU7 también se defiende sobre el asfalto. La conducción se adapta al entorno gracias a una suspensión neumática inteligente y un sistema de amortiguación que modifica el comportamiento del chasis según el tipo de firme. En ciudad filtra las imperfecciones del asfalto, mientras que en carretera se muestra estable. Le acompaña un sistema de tracción total, disponible en la versión Max, que transmite la seguridad necesaria cuando se fuerza más de la cuenta.

Para detener semejante bestia en potencia y peso, la firma ha apostado por frenos firmados por Brembo. De hecho, Xiaomi ha puesto especial atención en el apartado de la seguridad colaborando con universidades y centros de investigación para desarrollar una carrocería reforzada con aceros que muestran más resistencia que el convencional, en puntos como las puertas o la parte baja del habitáculo.
A esta base se le suma un arsenal de sensores y sistemas de asistencia: cámaras, LiDAR, radares de última generación y un procesador central con más capacidad que muchos ordenadores portátiles. Todo se integra en un cerebro que actúa incluso antes de que el conductor reaccione, aunque aún no se conocen resultados de pruebas independientes. Tampoco se conoce la puntuación de estudios como Euro NCAP por motivos evidentes.
Tres versiones y una promesa de carga que apunta alto

El Xiaomi YU7 se ofrecerá en tres versiones: estándar, Pro y Max. Todas ellas montan el motor V6 Plus, pero con diferentes configuraciones. La versión más potente, el YU7 Max, alcanza los 680 CV, ofrece tracción total y promete acelerar de 0 a 100 km/h en solo 3,3 segundos. Pero lo más llamativo no es tanto la potencia como la autonomía y la velocidad de carga. La versión básica, con 96,3 kWh de batería, homologa 835 kilómetros de autonomía según el ciclo chino. La Max, con 101,7 kWh, se queda en 760 km, pero lo compensa con una carga ultrarrápida: del 10 al 80 % en apenas 12 minutos gracias a su plataforma de 800 V.
Xiaomi no ha dejado pasar la oportunidad de compararse con rivales directos. Según sus datos, el Tesla Model Y necesita 27 minutos para la misma carga; el Porsche Macan eléctrico, 21. Las cifras, al menos sobre el papel, son contundentes. Aunque todavía no se ha confirmado el precio ni la disponibilidad fuera de China, Xiaomi quiere ser tomada en serio en el mercado de la automoción.
¿Y qué hay del precio?
Queda por despejar una de las grandes incógnitas: el precio. No será hasta julio, cuando comience la comercialización oficial del YU7 en China, cuando se conozcan todos los detalles. No obstante, el propio fundador y CEO de Xiaomi, Lei Jun, ha dejado caer una pista bastante clara: el SUV costará entre 60.000 y 70.000 yuanes más que el Tesla Model Y, que en el mercado chino arranca en 263.500 yuanes (unos 32.170 euros al cambio actual). Eso situaría al Xiaomi YU7 en una horquilla de entre 40.000 y 41.000 euros, al menos en su país de origen.
Si finalmente llegara a Europa —algo que todavía está por confirmar—, el precio sería previsiblemente más elevado. Es lo que ya ha sucedido con otras marcas chinas al cruzar al Viejo Continente, debido a impuestos, transporte y adaptaciones al mercado local. Aun así, Xiaomi seguiría jugando con ventaja si consigue mantener su estrategia: ofrecer un producto con tecnología, diseño y prestaciones de gama alta, pero con un precio lo suficientemente competitivo como para hacer temblar a los fabricantes tradicionales.




