
¿Quién no ha sentido esa angustia cuando el móvil empieza a parpadear con el 10% y todavía te queda un largo rato fuera de casa? En esos momentos, una ‘powerbank’ o batería externa te puede salvar el día, el viaje o incluso una jornada completa de trabajo sin enchufes cerca.
Sin embargo, elegir la powerbank adecuada no es tan sencillo como parece. Hay modelos a montones, con distintas capacidades, potencias de carga, tipos de puertos y funciones extra que marcan la diferencia. Para no meter la pata y acabar con un trasto inútil, aquí van los mejores consejos a seguir antes de comprar una ‘powerbank’ o batería externa para el móvil.
Los mejores consejos para elegir una ‘powerbank’ o batería externa para el móvil
Si vas a hacerte con una batería externa, no te lances sin pensar. Hay un montón de modelos y no todos te van a venir bien. Estos consejos a seguir antes de comprar una ‘powerbank’ o batería externa para el móvil te van a servir para saber en qué fijarte y no arrepentirte.
Capacidad real en mAh

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La capacidad en miliamperios-hora (mAh) es lo primero en lo que nos fijamos, pero ojo, que no siempre coincide con lo que vas a usar. Las marcas suelen poner la capacidad teórica, pero al cargar el móvil se pierde parte de esa energía por el calor y por cómo funciona la batería.
Si tu móvil tiene una batería de 4.000 mAh, pilla una powerbank con al menos 10.000 mAh reales para asegurarte un par de cargas completas sin preocuparte por quedarte tirado. Y si eres de los que lleva también tablet o smartwatch, mejor irse a por una de 20.000 mAh o más.
Para saber si la capacidad real de la powerbank es la que te promete, te conviene echar un vistazo a algunas reviews de youtubers de tecnología. En ellas, podrás ver pruebas reales de cuántas veces carga el móvil y cuánta batería queda después de usarla, lo que te dará una idea más precisa.
Velocidad de carga (W)

Aquí entra en juego la potencia en vatios (W). Si quieres que el móvil no tarde siglos en cargarse, fíjate en los W que ofrece la batería. Algunas solo dan 5W, lo justo para salir del paso y poco más. Pero si tu móvil admite carga rápida, ve a por 18W o más y notarás la diferencia.
Lo ideal es que la powerbank sea compatible con tecnologías como Power Delivery (PD) o Quick Charge (QC), que mejoran mucho el rendimiento. Así puedes aprovechar la carga rápida y en media hora tener el móvil con buena batería, sin tener que estar pegado al enchufe todo el día.
Y, por supuesto, el cable también juega su papel en la carga rápida. Para sacar el máximo provecho, lo mejor es usar el cable que trae el móvil. Los cables genéricos o baratos pueden reducir la velocidad, así que no dudes en usar el original para asegurar el mejor rendimiento.
Tamaño compacto y práctico

Una batería externa tiene que ser portátil, si no, apaga y vámonos. Busca modelos finos y que entren en un bolsillo o en el bolso sin hacer bulto, que no molesten ni estorben. De nada sirve tener mucha capacidad si luego parece que llevas un ladrillo encima y acabas dejándola en casa.
Piensa en cómo la vas a usar. Si es para llevarla a diario, mejor una de tamaño pequeño, aunque tenga menos capacidad, porque lo que importa es que no moleste. Para viajes largos puedes permitirte una más grande, pero que siga siendo manejable y no te ocupe tanto espacio.
No te pases con el peso

A veces nos dejamos llevar por la emoción y acabamos pillando una powerbank que pesa más que el móvil y la cartera juntas. Y claro, al final, acabas dejándola en casa. Lo ideal es que pese lo justo para que no moleste, especialmente si la vas a llevar en la mochila.
Para que te hagas una idea, una powerbank de 10.000 mAh debería rondar los 200 gramos o menos, lo cual la hace bastante manejable y fácil de llevar. Las de 20.000 mAh, en cambio, ya se acercan a los 400 gramos, lo que puede hacer que cargues más peso del que te gustaría.
Apta para llevar en avión

Si viajas en avión, esto te interesa. Las baterías externas tienen restricciones: según la normativa IATA, no pueden superar los 100 Wh (unos 27.000 mAh) para evitar problemas de seguridad. Así que ten cuidado con las capacidades, ya que podrían causarte problemas al embarcar.
Además, las baterías externas solo se permiten en el equipaje de mano, nunca en la maleta facturada por razones de seguridad. Revisa siempre las etiquetas o la información técnica de la batería antes de viajar para evitar cualquier susto en el control de seguridad del aeropuerto.
Tipo y número de puertos

No todos los cables son iguales, ni todos los móviles usan el mismo conector, así que fíjate bien antes de comprar. Asegúrate de que la powerbank tenga puertos USB-A y USB-C, y si puede ser, que sirvan de entrada y salida. Así cargarás varios dispositivos a la vez sin líos.
Cuantos más puertos tenga la powerbank, mejor, sobre todo si sueles compartir batería con colegas o si llevas varios cacharros encima, como el móvil, la tablet o los auriculares. Una buena opción es que tenga mínimo dos salidas, y que al menos una de ellas sea USB-C con Power Delivery.
Alto nivel de durabilidad

Una batería externa buena tiene que durarte años sin darte quebraderos de cabeza. Fíjate en que esté hecha con materiales resistentes, como carcasas de aluminio o plásticos duros y de calidad. Si se te cae al suelo —que tarde o temprano pasa—, que no se rompa en mil pedazos.
También es importante que el rendimiento de la batería no se degrade con el tiempo, porque no hay nada peor que notar cómo va perdiendo fuerza con cada carga. Las buenas marcas suelen indicar cuántos ciclos de carga soporta la batería sin perder capacidad. Cuanto más alto sea ese número, mejor.
Tipo de carga

No todas las ‘powerbank’ cargan igual. Algunas solo tienen USB-A, mientras que otras incluyen carga inalámbrica o incluso solar. Si tu móvil tiene carga inalámbrica, una powerbank con esta función te puede sacar de apuros. Eso sí, no esperes la misma velocidad que con cable.
También existen modelos con carga simultánea, lo que se conoce como pass-through. Te permiten cargar la powerbank mientras cargas el móvil desde ella. Muy útil si solo tienes un enchufe. Pero cuidado, no todas lo hacen bien. Asegúrate de que sea de buena calidad para evitar sustos.
Protecciones de seguridad

No te la juegues con una batería barata sin protecciones, que puede darte un susto serio. Es importante que tenga sistemas de seguridad contra sobrecargas, cortocircuitos, sobrecalentamiento y más. De esta manera, te aseguras de que tanto tu teléfono como tú estén protegidos.
Busca certificaciones como CE o FCC, y si además viene con protección contra sobretensión o temperatura, mucho mejor. Estas protecciones garantizan un uso seguro y sin riesgos. Las marcas fiables suelen presumir de estas características, así que desconfía si no las mencionan en el embalaje.
Si te ha gustado este artículo, no olvides echarle un vistazo a estas 5 baterías externas que te ayudarán a dejar de preocuparte por la batería de tu móvil. Además, si eres usuario de Xiaomi, te recomendamos que revises este artículo donde te contamos todo lo que debes hacer para mejorar el rendimiento de la batería de tu dispositivo.




