
La eficiencia en los entornos hospitalarios depende de detalles aparentemente pequeños, pero no por ello menos importantes. Una etiqueta mal impresa puede retrasar un diagnóstico, una señalización confusa puede poner en riesgo a un equipo médico y un error en la trazabilidad de medicamentos puede tener consecuencias graves. Esta es la premisa de la que ha partido Brother para presentar su porfolio de impresoras de etiquetado para el sector sanitario.
La firma ha elegido el Congreso Nacional de Informática de la Salud (Inforsalud 2025), que se celebra del 1 al 3 de abril en Madrid, como escenario de lanzamiento de su nueva serie de impresoras TD-23D, junto con la gama Brother Safety, que cierra el círculo de la seguridad en entornos sanitarios. La experiencia de Brother en otros sectores como el industrial se traslada, así, a un ambiente tan exigente como el de un hospital, junto al de los laboratorios destinados al análisis de muestras.
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Compactas y pensadas para el caos hospitalario
La serie TD-23D llega como evolución de los modelos anteriores, pero con mejoras que la hacen más idóneas si cabe para este tipo de ambientes. Estos once dispositivos, que oscilan entre los 1,2 y 1,8 kilogramos de peso, están construidos para adaptarse a la dinámica frenética de un hospital. Para ello, todos los modelos cuentan con tecnología de impresión térmica directa con resoluciones de hasta 203 puntos por pulgada para la estampación de etiquetas incluso en soportes pequeños, como pulseras de pacientes o tubos de ensayo.
Lo más llamativo de esta nueva generación, sin embargo, es la tecnología linerless, que les permite funcionar sin papel soporte para reducir los residuos hasta en un 40%. Eso por no hablar del engorro que supone desprender el respaldo de las etiquetas antes de pegarlas. La conectividad también ha sido reforzada: los modelos superiores de la gama incluyen WiFi, Bluetooth y Ethernet, permitiendo integrarlas en sistemas de gestión hospitalaria ya existentes, como los que se encuentran en las actuales administraciones (JARA en Extremadura o GASS en Castilla y León).
Para entornos donde la movilidad no es negociable, Brother ha desarrollado una batería externa opcional. De esta forma, se puede transportar el dispositivo entre plantas o incluso usarlo en zonas temporales de triaje durante emergencias. La guinda del pastel la ponen funciones como el cortador automático y el despegador de etiquetas, con el fin de agilizar tareas repetitivas para el personal sanitario, ya sean médicos, enfermeros o auxiliares de enfermería.
Aplicaciones reales: de la teoría a la planta de hospital
Las etiquetas linerless de la Brother TD-2320DFC203 y su hermana mayor, la TD-2350DFC203, ya se están empleando en algunos centros hospitalarios del país. Los dos modelos estrella de la serie han sido probados en hospitales como el Gregorio Marañón de Madrid para identificar bandejas de comida con dietas especiales —sin gluten, bajas en sodio, etcétera—, adhiriéndose directamente al recipiente sin riesgo de desprenderse durante el transporte, con el riesgo de contaminación que conlleva.
Otro caso es el etiquetado de historiales médicos físicos: al imprimir códigos QR en adhesivos resistentes, el personal puede acceder a los datos del paciente con un simple escaneo, sin depender de archivos físicos o informes impresos en papel. En laboratorios, la resistencia química de las etiquetas permiten imprimir en materiales que soportan temperaturas de hasta -80 °C, como las usadas en bancos de sangre, o exposición a formaldehído, común en patología. Así, información permanece legible durante años para favorecer la investigación y, al mismo tiempo, cumplir con los protocolos establecidos.
El servicio de Impresión Gestionada (MPS), presente también en otros productos de la compañía, completa la oferta de Brother para optimizar costes y asegurar el cumplimiento de normativas. Mediante análisis de flujos de trabajo, la compañía ayuda a identificar cuándo, dónde y cómo se imprime, reduciendo el gasto en consumibles innecesarios y asegurando que cada etiqueta cumpla con estándares como la norma UNE 1589 sobre identificación de pacientes.
Brother Safety: cuando la etiqueta es una cuestión de vida o muerte
Si la serie TD-23D optimiza procesos, la gama Brother Safety salva vidas. En concreto, esta línea incluye más de 260 consumibles diseñados para entornos donde una etiqueta defectuosa puede tener consecuencias catastróficas. Los marcadores de tuberías, por ejemplo, están fabricados en vinilo reforzado, lo que les permite resistir la humedad constante de quirófanos y lavanderías, evitando que las leyendas sobre el contenido de las cañerías se deterioren con el paso del tiempo.
Otro producto a destacar son las etiquetas CLP/GHS, que cumplen con el Reglamento Europeo sobre clasificación de productos químicos. En un hospital, donde sustancias corrosivas o inflamables deben almacenarse con precisión, estas etiquetas —que soportan salpicaduras y cambios bruscos de temperatura— son la primera línea de defensa contra accidentes.
El software SafetyLabelPro cierra el círculo, con plantillas preconfiguradas según normativas internacionales (desde la ISO 7010 hasta directivas locales). Esta aplicación permite crear etiquetas de bloqueo LOTO para mantenimiento, señalización de equipos de radiología o advertencias de riesgo biológico en minutos. En definitiva, todo un despliegue de soluciones para asegurar la compleja seguridad de los entornos hospitalarios, donde la salud de los profesionales es tan importante como la de los pacientes.




