
La inminente renovación de la oferta televisiva de Samsung sigue generando debate por la denominación de sus modelos comerciales. Cuando hablamos de televisores OLED, podemos encontrar dos familias de producto, Samsung S93D y Samsung S95D. Aunque las diferencias puedan parecer insignificantes por la nomenclatura, lo cierto es que tienen mucha más miga de la que cabría esperar. Y de eso es precisamente de lo que va este artículo, de analizar todas las diferencias entre los Samsung S93D y S95D.
Conviene aclarar que en esta guía nos centraremos en el mercado español, donde el modelo S93D (conocido también como S92D o S94D en otros países europeos) es idéntico al S90D, el nombre oficial a nivel internacional. Las diferencias entre estos dos se limitan a leves variaciones estéticas, como la peana, mientras que la verdadera divergencia se encuentra al comparar estos modelos con el S95D, que es el referente de la gama.
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¿Cuál luce mejor en el salón?
El diseño de un televisor influye tanto en la estética del espacio donde se ubicará como en la funcionalidad del dispositivo. En este sentido, la diferencia más notable entre el S93D y el S95D radica en su construcción y la integración de sus componentes. El primero mantiene una estética elegante con un diseño delgado y moderno, aunque no tanto como su hermano mayor.

La peana es de color Carbon Silver y el televisor presenta un grosor variable, siendo más delgado en la parte superior y algo más grueso en la inferior debido a la integración de los componentes internos. Este diseño, aunque similar a la mayoría de televisores del mercado, puede presentar ciertas limitaciones en términos de montaje y ubicación, sobre todo si se busca una instalación al ras de la pared.
Por su parte, el Samsung S95D ofrece un diseño unibody con un grosor uniforme de aproximadamente 1 centímetro en toda su estructura, con una apariencia más estilizada y moderna. La peana es más pesada y está fabricada con materiales de mayor calidad para proporcionarle una mayor estabilidad. Aunque la principal diferencia la encontramos en el sistema One Connect, un dispositivo externo que alberga todas las conexiones —HDMI, corriente, antena, etcétera—, conectándose al televisor mediante un cable de fibra óptica, lo que contribuye a una instalación más limpia y ordenada.
A diferencia de su homólogo, este diseño facilita el montaje en pared y reduce el desorden de cables alrededor del televisor. De ahí su nombre.
Los dos son OLED, pero, ¿cuál se ve mejor?
Ya hemos visto que las dos series presentan diferencias de diseño. Ahora bien, ¿se trasladan también a tecnología empleada en el panel? En este caso, Samsung ha decidido mezclar paneles de diferentes generaciones en sus modelos, lo que ha generado cierta confusión, incluso entre especialistas. Esta decisión de variar la tecnología del panel en función del tamaño responde, probablemente, a una cuestión económica, si bien la empresa no se ha pronunciado al respecto.

Por un lado, el más alto de gama, es decir, el Samsung S95D, utiliza siempre un panel QD-OLED de tercera generación, por lo que la calidad de imagen es superior en términos de brillo, contraste y reproducción de colores. Por el contrario, el S93D —o S90D, en su denominación internacional— presenta una situación más compleja: en la diagonal de 65 pulgadas, se utiliza un panel QD-OLED de segunda generación, mientras que en los otros tamaños se emplean paneles WOLED de LG.
El panel QD-OLED de tercera generación presente en el S95D ofrece una mayor capacidad de brillo, alcanzando alrededor de 1.730 nits al 10% y 270 nits a pantalla completa en modo FILMMAKER, cifras que superan considerable a las del S93D, que se sitúa en 1.000 nits al 10% y 230 nits a pantalla completa. Además de destacar los detalles en escenas de alto contraste, este incremento en el brillo es fundamental para lograr una mejor visibilidad en entornos con mucha iluminación natural.
Por si fuera poco, el S95D cuenta con un filtro antirreflejos de alta calidad, mientras que el S93D no dispone de esta característica, con una mayor incidencia de reflejos molestos. Otro factor a tener en cuenta tiene que ver con el acabado del panel. Los modelos S93D presentan un acabado glossy, que aporta una sensación de viveza y color en la imagen, pero a su vez puede generar reflejos indeseados en determinadas condiciones de iluminación. Por su parte, el S95D cuenta con un acabado mate, que ayuda a reducir los reflejos y mejora la experiencia en entornos con luz intensa.
¿Cuál tiene el mejor sistema de sonido?
La experiencia de ver televisión no se limita únicamente a la calidad de la imagen; el sonido es igualmente determinante para lograr una experiencia inmersiva. Al igual que sucede con el resto de apartados, la serie S95D cuenta con un sistema de audio superior en varios aspectos. Pero empecemos por el principio.

Este modelo incorpora un sistema 4.2.2 con ocho altavoces distribuidos a lo largo del televisor, el cual recibe la certificación de audio multicanal para que cada altavoz tenga en cuenta la distribución del sonido. De esta forma, los diálogos y los efectos sonoros se perciben de forma más balanceada, además de clara. Al estar diseñado para ofrecer una experiencia de sonido más inmersiva, se acerca en algunos aspectos a ciertas soluciones de audio de alta gama que habitualmente se encuentran en sistemas de cine en casa.
En cuanto al Samsung S93D, esta serie de televisores utiliza un sistema de audio 2.1, compuesto por cuatro altavoces que proporcionan una calidad de sonido aceptable para el uso cotidiano, pero que puede quedarse corto si se prefiere una experiencia auditiva más completa y envolvente. En otras palabras, si bien es suficiente para ver programas de televisión o películas en un entorno doméstico, puede requerir de altavoces externos o una barra de sonido para disfrutar de forma más asidua de contenido alta calidad.
Por último, cabe señalar que todos los modelos son capaces de transmitir audio a través de Passtrought sin alterar el contenido en formato 5.1. Se trata de una característica que permite que las señales de audio y video pasen a través de un dispositivo, generalmente por una conexión HDMI, sin ser decodificadas.
¿Y la mejor conectividad?
Aunque pueda parecer baladí, la conectividad define la capacidad del televisor para integrarse en un ecosistema de dispositivos y adaptarse a futuras necesidades tecnológicas. Ambos modelos cuentan con puertos HDMI 2.1, lo cual les permite soportar altas tasas de refresco y resoluciones de imagen superiores, si bien existen diferencias sutiles, aunque se beneficien del mismo sistema operativo.

En el caso del S95D, los puertos HDMI 2.1 ofrecen un ancho de banda de 40 Gbps, mientras que en el S93D se alcanzan los 48 Gbps. Aunque esta diferencia puede parecer marginal, puede tener implicaciones en el procesamiento de señales a ciertas resoluciones, así como en la compatibilidad con futuras tecnologías de transmisión. Otro aspecto fundamental es la inclusión del sistema One Connect en el S95D.
Este dispositivo externo centraliza todas las conexiones del televisor, eliminando el desorden de cables en la parte trasera y facilitando la organización del espacio de entretenimiento. En cambio, el S93D integra todos los conectores directamente en el televisor, con todo lo que ello conlleva, al contar con una apariencia más cargada.
Samsung S93D vs S95D, ¿cuál es mejor para 2025?

Tras analizar las principales diferencias entre los televisores de Samsung, es hora de sacar conclusiones. La decisión entre uno u otro modelo dependerá en gran medida de nuestras prioridades y a qué le damos más importancia. Si el objetivo es contar con la mejor calidad de imagen, la máxima luminosidad, un sistema de audio de alta fidelidad y un diseño minimalista con un manejo impecable de las conexiones, la respuesta tiene un nombre: Samsung S95D.
Si, en cambio, se busca un televisor con un excelente rendimiento en todos los aspectos y que ofrezca una propuesta más que decente en términos de tecnología, el Samsung S93D sigue siendo una alternativa muy válida, siempre y cuando se tenga en cuenta la diferencia en el tipo de panel según el tamaño de la pantalla. En ambos casos, nos encontramos con televisores de calidad, aunque esta última opción es la más económica y, por ende, la más recomendable para el usuario promedio, pues su precio comienza en menos de 900 euros para los modelos de menores dimensiones.
Por ejemplo, el Samsung TV OLED 48S93D de 48 pulgadas está disponible ahora mismo por apenas 897 euros, frente a los más de 1.000 euros que costaba originalmente. Un chollo en toda regla, al menos a fecha de publicación.




