
Hubo un momento en el que la gente no valoraba si debía comprarse o no un robot aspirador, sino si debía comprarse una Roomba. El producto estrella de iRobot trascendió a unos niveles tales que la gente se refería a cualquier dispositivo que aspirara la casa de forma autónoma como ‘roomba’, independientemente de que fueran realmente de este fabricante o no. A pesar de semejante fama, la realidad es que a día de hoy el valor de las acciones de iRobot no deja de desplomarse, poniendo en duda la viabilidad de la empresa.
En los momentos de gloria de su Roomba todo parecía ir sobre ruedas. La fama ya estaba ganada, el producto era tremendamente popular e incluso grandes plataformas como Amazon se interesaban por comprar la compañía para exprimir aún más su éxito, y no por poco dinero. En agosto de 2022 se llegó a anunciar la compra por 1.700 millones de dólares por parte de la compañía de Jeff Bezos. El acuerdo parecía prometedor, pero los organismos reguladores de Europa, Reino Unido y EE. UU. le pusieron freno por los riesgos que la adquisición de iRobot por parte de Amazon supondría para la competencia del mercado.

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Aquel intento de compra, siendo una señal de lo bien posicionada que estaba ‘a priori’ iRobot y del interés que despertaba, pudo haber sido el principio del fin. Dos años después de aquel intento de compra frustrado, la empresa de la Roomba ha lanzado un comunicado en el que pone en duda su capacidad de seguir operando en el futuro.
Dentro del comunicado se puede encontrar el extracto que ha desatado el pánico entre sus inversores: “Existe una duda sustancial sobre la capacidad de la compañía para continuar como negocio en marcha durante un periodo de al menos 12 meses a partir de la fecha de emisión de sus estados financieros”. De este modo, 2025 se perfila como el año que definirá el futuro de iRobot y en el que se decidirá si finalmente baja la persiana.
La mala trayectoria de la compañía ya se está reflejando a nivel interno con tandas de despidos que han afectado al 50% de su plantilla, así como la reducción de gastos en departamentos como los de ventas o marketing. En las tiendas y plataformas online también se ha empezado a sentir la crisis, con un inventario menor que en años anteriores, al mismo tiempo que han empezado a proliferar los modelos de otros fabricantes de robots aspiradores como Xiaomi o Dreame.

Pérdidas económicas notables
En el mismo comunicado se señalaba que los ingresos del cuarto trimestre de 2024 fueron de 172 millones de dólares, lo que supone un descenso interanual de 307,5 millones. Ampliando la perspectiva sobre los resultados económicos de iRobot, las sensaciones catastrofistas no se disipan: en 2024 ingresaron 681,8 millones de dólares, lo que supone 208,8 millones menos que en 2023, cuando consiguieron ingresar 890,1 millones.
En el momento de escribir este artículo, el precio de la acción de iRobot era de 4,06 dólares, con una caída del 35,66% en las últimas 24 horas. En comparación con el precio que tenía hace un año, la depreciación ha sido superior al 50%.




