
Artículo patrocinado por Geinfor
Lo primero que llama la atención de las tecnologías, sistemas y softwares innovadores son las nuevas capacidades que ofrecen y las posibilidades que abren, algo de lo que tenemos un buen ejemplo en las oportunidades que vislumbramos actualmente con la irrupción de la Inteligencia Artificial.
Sin embargo, más allá de las potencialidades que se puedan entrever, las empresas precisan que esos nuevos recursos se transformen en herramientas que den respuesta a sus necesidades particulares, y que les supongan una solución a medida, asequible y escalable.
Si nos vamos al ámbito del software, se requieren programas personalizables que faciliten desde la gestión de las distintas áreas de la empresa (ERP) hasta extraer el máximo rendimiento de la interacción con clientes (CRM), ya sean reales o potenciales.
En el sector concreto de las industrias, en el que nos vamos a centrar, cobra una relevancia esencial contar con un recurso como un software de producción que ayude a gestionar de manera particularizada la vertiente clave para cualquier empresa del sector industrial, el aspecto en el que se dirime a la postre buena parte de su competitividad.
Nuevos paradigmas industriales
El nuevo concepto de Industria 4.0 que se está desplegando se sustenta en las capacidades de automatización para optimizar la producción, haciéndola más efectiva a nivel operativo, más eficiente en cuanto al consumo de energía, más ahorrativa en lo concerniente a costes y más escalable para poder amoldarse a picos de demanda.
En este contexto, los softwares de producción de última generación emergen como recursos imprescindibles, para poder cumplir con estos requisitos que se le plantean a industrias de cualquier sector, en medio de entornos altamente competitivos en los que se pugna con otras empresas a escala global.
Las mejores herramientas de este tipo que hay en el mercado ayudan desde a la gestión de recursos hasta la planificación y control de procesos. Al tiempo, que incorporan módulos que permiten facilitar la gestión particular y global de toda la cadena operativa: suministros, producción en tiempo real, control de calidad, trazabilidad, etc.
Todo ello, se completa con recursos de análisis para reporting, para que a partir de los datos recabados en las distintas áreas se puedan obtener informes segmentados por los parámetros deseados que mejoren la toma decisiones, lo que ejemplifica a la perfección cómo una tecnología como la del Big Data se adapta como un recurso funcional para que brinde una utilidad real a la empresa.
Salto de la innovación a la utilidad
Así, vemos como las innovaciones tecnológicas se transforman en soluciones a medida de utilidad tangible, que permiten automatizar los procesos productivos y mejorar las perspectivas de rentabilidad de las industrias.
Con ello, se da respuesta exacta a los requerimientos del actual modelo de Industria 4.0 que se está implantando, el cual demanda de las empresas capacidad de planificación para fabricar en la cantidad adecuada en el momento oportuno (just in time), organizar adecuadamente la planta para ganar en eficiencia y flexibilidad ante las variaciones del mercado, así como optimizar al máximo los recursos para mejorar productividad y competitividad.
Todo ello propiciado por un recurso como los softwares de producción, cuya implantación resulta imprescindible en cualquier empresa del sector industrial con la vista puesta en su futuro.




