instagram-influencers

Que usamos las redes sociales para mostrar nuestra mejor cara es una verdad indiscutible. Que de lo que aparece en Instagram, Facebook y Twitter debes poner en cuarentena la mitad e incluso más, también es cierto. Lo de los influencers se ha convertido en un negocio de mucho cuidado: ellos y ellas lo saben. Las marcas también.

De ahí que muchas adolescentes (y no tan adolescentes, por lo menos en edad) se encuentren ahora siguiendo las andanzas de gente hasta hace bien poco anónima, como por ejemplo Dulceida, cuya popularidad se ha ido fraguando a base de modelitos, maquillaje y un sinfín de trivialidades que parecen encantar a la audiencia.

En contra de este movimiento, superficial y anodino, han surgido los denominados desinfluencers. Aquellos que han hecho de la mofa su virtud. Porque lo cierto es que no es para menos. Te presentamos nada más y nada menos que diez cuentas de gente que se ríe del postureo en Instagram. No te pierdas ni uno.

1. Burr Martin

Empecemos por un genio de la desinfluencia. Un pionero llamado Burr Martin que, después de darse cuenta de que su hija había comenzado su carrera del postureo en Instagram, decidió ponerse manos a la obra y hacer lo mismo. Esto es: avergonzar a su hija haciendo justo las mismas posturas, aplicándose los mismos maquillajes y decorándose con los mismos adornos. ¿El resultado? Una colección de imágenes tan ridículas como graciosas que no te provocarán otra cosa que pura vergüenza ajena.

https://www.instagram.com/p/BswF3aKh5YQ/

2. Anti Foodie

Instagram y la comida son dos cosas que van muy unidas. Los foodies son, de hecho, aquellos que se encargan de fotografiar todo aquello que se zampan. Siempre y cuando tenga glamour y estética, claro. De lo contrario, la instantánea no sirve. ¿Y qué es lo que da más repelús cuando hablamos de comida? Pues ver los platos completamente vacíos con los restos de gambas, cáscaras y demás elementos que no te comes. De esto va, justamente, Anti Foodie.

3. Instagram husband

¿Y lo que sufren las parejas de los instagrammers e influencers? En este vídeo parodia de YouTube se explica todo. Luego puedes seguir cuentas como Boyfriends of Insta, en la que se muestra la pobre y desgraciada vida de los maridos de las y los influencers, cuya única y sagrada ocupación es la del postureo extremo. Tienen el cielo ganado.

 

4. Juan del Val

Además de escritor y periodista, Juan del Val, también ejerce de desinfluencer en Instagram. Es, de hecho, uno de los más famosos de nuesetro país. El marido de la presentadora y periodista Núria Roca ha imitado en infinidad de ocasiones las posturas de su esposa en esta red social, pero es que además, y harto de tanta pose, el hombre no tiene remilgos en hacerle una foto al desorden de zapatos que tiene en casa o al bocadillo de chorizo de Pamplona que se mete entre pecho y espalda después de comerse un par de huevos fritos. Así, natural.

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Menstru Art

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5. Bollistuff

La de Bollistuff tampoco es una cuenta al uso, en absoluto. Ácida y mordaz como pocas, Bolli no deja títere con cabeza y no tiene problema alguno en publicar cualquier imagen que rompa con la norma, la estética y los convencionalismos. Una de sus fotos más comentadas se titula “Menstru Arte”. Te puedes imaginar por donde va la cosa.

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#100daysofdirtylaundry Day 76 – Valar Morghulis (All (wo)men must (eventually) die) . . Do you ever think about your mortality? Not in a morbid way, more like how one fine day you will cease to exist? Isn't death our biggest fear? We fear missing out on not doing enough, not caring enough, not reading enough, not travelling enough, not achieving enough before we die. We fear missing out on the future, how lives would change without us/our loved ones. . . It's a strange taboo, death. We all know it's inevitable, sparing none of us*, yet there's this uncomfortable silence around it. We run away from death never taught how to acknowledge it. & then when it someday hits us or our loved ones by surprise, we realise how grossly unprepared we are to deal with it. . . I'm not sure if I possess the sensitivity/maturity to talk about death or mortality, so I'll just leave you with the ways we approach our human mortality (ideas borrowed from Alan Watts & some amazing TEDs): . . 1. The life after death narrative – The religious narrative of the existence of heaven & hell, places we travel to, post mortality based on our morality (good deeds, bad deeds). The other religious narrative is that of an afterlife – that your body dies, but your soul eternally lives on &/or you reincarnate in another life, in another body, either to serve the sins or reap the benefits of your past lives. I personally don't buy either of this, but Pixar's Coco was too heartwarming that kinda makes you wish this narrative were true. . . . 2. The reproduction narrative – So what if I die one day, at least I can pass on 'my' genes & my wisdom (the things that make me, 'me') to my kids. & my kids will hopefully do the same to my grandkids and so on. & thus, some part of me lives on eternally in the mortal world long after I'm gone. . . 3. The legacy narrative – So what if I die one day, atleast my name, my work will live on well beyond my lifetime – through my writing, through my art, through my ideas, through my fame, through my sacrifices/struggles, through my kindness. . . . 4. The nihilist narrative – eh, what death? Firstly, what life? Nothing really matters. . . (Cont. in comments)

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6. wallflowergirlsays

Ella es otra anti influencer o anti instagramer y es originaria de la India. Ha quedado claro que ser influencer consiste en mostrar tu lado más bonito, de modo que todo lo contrario exige mostrar al mundo tus trapos sucios, cosa que no es fácil. Lo que hizo wallflowergirlsays fue poner en marcha una campaña-denuncia bajo el hashtag #100DaysofDirtyLaundry que vendría a ser 100 días de trapos sucios, en nuestro idioma. Con ello quería plasmar, a diario, escenas poco agradables y cotidianas, comunes y compartidas por todos, en formato ilustración.

comida-muerta

7. Comida muerta

Como decíamos, probablemente no haya nada que esté más en contra del postureo y las normas de la buena fotografía en Instagram que los platos de comida que ya se han comido. Es la cuenta perfecta para aquellos que siempre se olvidan de hacerle la foto al plato y que, cuando quieren darse cuenta, ya se han zampado. Comida muerta va justamente de esto,  de modo que si no te duelen prendas en echarle un vistazo a la foto de la espina de una sardina o a un plato rebañado de lentejas, ahí tienes esta cuenta para tu disfrute.

8. Junk Food

Además de compartir modelitos, maquillajes y demás trivialidades, la mayoría de influencers también dedican su tiempo en Instagram a compartir zumos, batidos y rebanadas de aguacate con salmón y semillas de sésamo a mansalva. ¿Qué es todo lo contrario? Pues la famosa comida basura o chatarra. Para desafiar a los sanos sanísimos de postureo, la cuenta Junk Food (que no es otra cosa que comida basura) comparte todo tipo de comida apetecible pero insana como la que más: alitas de pollo fritas, hamburguesas con mil y un ingredientes, gofres, salchichas, bacon y rebozados en general. Nada apto para los que estén en plena dieta.

https://www.instagram.com/p/Bxkzd_8pt0t/

9. Killadamente

¿Se puede ser choni y estar orgullosa de serlo? Pues sí. De estas hay muchas repartidas por los polígonos de toda España, pero algunas también están en Instagram. La cuenta de Killadamente es la de una mujer entrada en kilos y sin complejos, cuyo lema es: Dios primero, después la pizza. La señora no tiene el mayor reparo en mostrarse con infinidad de modelitos, en fotografiarse con un bote de nata chorreando por la boca, ni en lucir michelín sin reparos. La pizza es, lógicamente, su plato favorito.

https://www.instagram.com/p/BjfHzmfF0y3/

10. Desinfluencer

Su lema es: ‘No somos Dulceida, ni ganas’. Así que ya puedes imaginarte de qué va la cosa. En lugar de presentar un smoothie con pepino, apio y polvo de unicornio, nos muestran cómo es la vida, tal cual, comiéndose un triángulo de pizza con queso chorreando; en la sección de papel higiénico de Mercadona o posando a la vera de un contenedor de residuos. Poco que ver con Dulceida, está claro. Y por suerte.

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