La NASA buscará signos de vida en Titán, la luna de Saturno

Los humanos andamos obsesionados con esto de buscar vida fuera de la Tierra. Más todavía el equipo de la NASA, que ya tiene prácticamente en marcha un nuevo proyecto para tratar de encontrar signos de vida en Titán, la luna de Saturno, no fuera que este terminara convirtiéndose en un buen lugar para escapar de nuestro planeta en el futuro.

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El proyecto ha sido bautizado como Dragonfly y forma parte de New Frontiers, una iniciativa de la NASA, con la que se quiere recorrer palmo a palmo la luna más grande de Saturno. Aunque no lo harán sobre el terreno, nada más lejos de la realidad. En esta ocasión, la NASA quiere moverse por Titán con un dron, que podrá avanzar a mucha más velocidad que si se hubiera intentado con un dispositivo que se moviera por la superficie.

Pero, ¿por qué se ha elegido Titán? ¿Que cree que encontrará la NASA en esta luna? Lógicamente, hay muchas razones de peso que han empujado a la NASA a iniciar sus investigaciones allí. Te las contamos.

¿Hay vida en Titán, la luna más grande de Saturno?

Lógicamente, hay una razón de peso que ha llevado a la NASA a explorar las posibilidades de encontrar signos de vida allí. La organización lo ha explicado a través de un comunicado, en el que explica que, en efecto, hay posibilidades de que esta luna haya albergado vida en algún momento.

Y es que Titán tiene una composición ciertamente particular, susceptible de albergar vida microbiana. De este modo, la NASA trata de abrir campo, después de haber puesto en marcha distintas expediciones para tratar de descubrir los orígenes de la vida más allá de la Tierra, y concretamente, en Marte. Allí se han desplegado los últimos intentos.

titan

¿Cuándo se iniciará la misión?

A todo esto, conviene indicar que la misión todavía no se hará efectiva. Es decir, todavía tardaremos unos cuantos años en ver el dron Dragonfly volando sobre la superficie de Titán. En principio, y si no se producen cambios (que tampoco sería extraño), Dragonfly se pondría rumbo a la luna de Saturno dentro de siete años, justo en 2026. El viaje tendrá una duración de nueve años, de modo que no llegará hasta su destino hasta 2036. Para entonces, ya habrá recorrido la distancia que separa la Tierra de Titán, que son nada más y nada menos 1.350 millones de kilómetros.

¿Y qué ocurrirá a partir de entonces? Pues bien, Dragonfly tendrá que ponerse a trabajar. Lo primero será llegar a la superficie a través de una sonda robótica. Este proceso se alargará durante dos horas y a partir de ahí, saldrá volando un dron de ocho rotores.

Sus tareas allí durarán hasta 2,7 años. La capacidad de este dron le permitirá recorrer hasta 8 kilómetros en cada vuelo, de modo que todos los días podrá salir a explorar la superficie de Titán. Así lo hará durante 16 días, a una velocidad máxima de 32 kilómetros por hora y desde una altitud de 3,2 kilómetros. Algo que hasta el momento no ha conseguido ningún dispositivo terrestre: no hay que perder de vista que el dron podrá recorrer, en total, una distancia de hasta 174 kilómetros. Deberá ser suficiente para lanzar pistas a la Tierra sobre la posibilidad de que existan vestigios de vida en la luna.

El cráter Selk, uno de los grandes objetivos

Tras su paso por Titán, el dron también tendrá otra tarea importantísima: que es la de visitar Selk y recoger muestras físicas. Selk es un cráter con el que los expertos de la NASA tienen especial fijación. Y es que consideran que cabe la posibilidad de que contenga restos orgánicos y agua líquida, con componentes orgánicos como el oxígeno, el nitrógeno o el hidrógeno, esenciales para la vida.

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