
La FCC (Comisión Federal de Comunicaciones) de Estados Unidos acaba de sentenciar el fin de la Neutralidad de la Red en aquel país. Una votación da el poder a las grandes operadoras del país para regular el ancho de banda o la velocidad que llegan a ciertos servicios y aplicaciones. Este resultado hiere de muerte al concepto de neutralidad en aquel país, y plantea una nueva forma de comercializar el acceso a Internet para los estadounidenses.
La decisión viene por la propuesta Restoring Internet Freedom (restaurando la libertad de Internet, en español), y ha sido votada por el órgano más importante de Estados Unidos en el ímbito de las telecomunicaciones: la FCC. Este organismo está presidido desde enero por Ajit Pai, quien fuera elegido por el mismísimo presidente Donald Trump. Al parecer, Pai sigue al dedillo las políticas e ideas de Trump, incluso actúa como él ante las críticas recibidas por los ciudadanos y organismos que se han manifestado en contra de esta decisión en numerosas ocasiones. La burla y el descaro han marcado el final de la Neutralidad de la Red, un concepto que afectará notablemente a los usuarios norteamericanos.
Según diferentes medios, la norma votada esta misma tarde no solo supone acabar con la Neutralidad de la Red, sino liberar a la FCC del control y la responsabilidad del funcionamiento de Internet. Así, su tarea será, a partir de ahora, perseguir a las compañías si se considera que sus acuerdos vulneran los derechos de los consumidores o de la competencia. Una decisión que los movimientos contrarios al Restoring Internet Freedom ven con buenos ojos.

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¿Qué es la Neutralidad de la Red?
En Internet un correo electrónico, un vídeo de YouTube o un mensaje de WhatsApp valen lo mismo. Al menos se tratan de igual forma a la hora de circular por los cables y satélites que rodean la Tierra y que conforman la red de redes o Internet. Nada va más rápido o primero por ser una u otra cosa. Y ha sido así siempre hasta ahora, cuando Estados Unidos ha decidido que sean las grandes compañías proveedoras las que decidan qué hacer con estos contenidos.
Esto podría traducirse en una nueva posible cuota para empresas teleoperadoras o compañías de Internet como Netflix. Éstas usan las redes sin pagar un extra por usar parte de la infraestructura. A partir de ahora los proveedores de Internet podrían exigir esa cuota extra, lo que seguramente acabaría redundando en una subida del precio de estos servicios. Sí, el usuario acabaría pagando el pato de esta decisión.
Y no solo es una cuestión monetaria. Estas posibles tasas también impedirían que los pequeños negocios de Internet tuvieran alguna oportunidad a la hora de competir contra las grandes compañías. Sus conexiones serían más lentas si no pueden hacer frente a estas rumoreadas tasas que se supone que entrarían en juego. Así que la competitividad también estaría en jaque, así como la innovación y otras cuestiones que Internet ha permitido debido a su, hasta ahora intacta, Neutralidad de la Red.
Paquetes de servicios
Otra de las posibles alternativas que se barajan en el país norteamericano es el de los paquetes de servicios. Y es que las operadoras y proveedores de Internet como Verizon o AT&T podrían modificar su negocio y asemejarlo al de la televisión por cable del mismo país. De esta manera podrían limitar que, a través de sus infraestructuras funcionasen aplicaciones y servicios como WhatsApp, Netflix o incluso Facebook. A no ser que se pagase una cuota extra por ello, claro está.

En algunos países ya se ha puesto en marcha un modelo de negocio por el que las operadoras permiten el uso de WhatsApp, Facebook, Twitter y otras aplicaciones más por una cuota básica al mes. Pero, si se quiere hacer uso también de Netflix, HBO y otros servicios que demandan más ancho de banda, habría que incrementar la tarifa para dar paso a este paquete de servicios. Una decisión que, sin duda, cambiaría los patrones de uso de estas herramientas, dejando atrás la democratización de los servicios que supone la Neutralidad de la Red o Internet como concepción original.
¿Y qué pasa con España?
La Unión Europea cuenta con su propia legislación al respecto. A través del BEREC (Cuerpo de Reguladores Europeos para las Comunicaciones Electrónicas), el año pasado se emitieron ciertas normativas que preservaban el concepto de Neutralidad de la Red en toda Europa. Aunque existen excepciones en estas normas para situaciones clave, todo hace pensar que la Internet que consumimos en España no cambiará a pesar de lo sucedido en Estados Unidos. Ahora bien, muchas de las compañías que prestan servicio en España proceden de aquel país, por lo que no sería descabellado pensar en una posible futura subida de tarifas o limitación de contenidos de algún tipo. Cuestiones que, de momento, solo se suponen.




