El robot de seguridad suicida que se ahogó en una fuente

¿Quién dijo que ser robot era fácil? Un robot de seguridad Knightscope K5 que se encargaba de vigilar el centro comercial estadounidense Washington Harbour decidió ayer acabar con su vida. Para lograr su propósito se tiró a una pequeña fuente del lugar. Algunos curiosos quisieron inmortalizar el momento del rescate, tal y como se puede ver en las fotografí­as. Y es que, ¿quien iba a imaginar que algo así­ pudiera llegar a ocurrir? En las capturas se puede ver al robot flotando boca abajo en el momento del suicidio fallido. En otras se puede observar como lo sacan del agua. Para su rescate se necesitó contar con la ayuda de varias personas.

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Como no podí­a ser de otro modo, tras lo ocurrido las reacciones en Twitter no se han hecho esperar. Hay comentarios de todo tipo:

“En nuestra oficina han comprado un robot de seguridad. Se ha tirado al agua. Nos prometieron coches que pudieran volar, y por el contrario tenemos robots suicidas”.

“Y en su último dí­a de trabajo antes de jubilarse”¦”

“No me creo que estén bautizando a un robot”.

“Yo le llamo a esto…el drama de un robot”.

robot suicida

Knightscope es la empresa que está detrás de la fabricación de estos robots autónomos, diseñados para la seguridad. Concretamente, entre sus principales tareas está la de complementar el trabajo de los guardas de seguridad humanos, pudiendo retransmitir ví­deo en directo de todo lo que está ocurriendo en tiempo real. El Knightscope K5 no está armado (solo patrulla y vigila), su misión es la de andar por las estancias e informar de cualquier suceso extraño.

Su metro y medio de estatura y sus 136 kilogramos de peso no lo hacen lo que se dice manejable. El rescate, por tanto, no tuvo que ser nada fácil. En cualquier caso, el robot ya no tiene excusa y tendrá que volver de nuevo a sus tareas habituales. Todo ello sin tratamiento psicológico de por medio ni bajas laborales.

No es la primera vez que Knightscope es noticia. El año pasado, un robot K5 arrolló a un niño y pasó por encima de él en un centro comercial de California. La compañí­a quizá deberí­a revisar la seguridad de sus robots antes de que sean ellos quienes hagan lo propio con la de los demás.

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