Lampara bajo consumo

Cómo pagar menos en la factura eléctrica

Aunque se habló del petróleo como el oro lí­quido lo cierto es que de todas las cosas que necesitamos, lo que cada vez está más caro es la electricidad. Es algo indispensable en la vida moderna, porque sin electricidad no funcionan obviamente los ordenadores, móviles, router, impresoras, televisión, radio… pero tampoco las calefacciones: incluso las de gas necesitan electricidad para bombear agua o controlar la llama. ¿Cómo podemos pagar menos?

La energí­a eléctrica se factura en kiloWatioshora, es decir, en potencia multiplicado por tiempo. Esos dos factores son los que debemos tener siempre presentes cuando pensamos “cuánto” gasta algún aparato: hay que saber cuánta potencia consume, y cuánto tiempo lo tendremos consumiendo. Las dos cosas son importantes.

Lo primero es saber cuánto gastan los aparatos que tenemos en casa, es decir por dónde se nos están yendo los euros de la factura. Todo el mundo sabe que un coche potente de gasolina gasta mucho si pisas el acelerador, pero no siempre tenemos claro qué aparatos de los que tenemos enchufados pueden ser más responsables de los kiloWatios-hora que nos facturan mes a mes…

Hemos publicado cómo estimar algunos consumos, pero a veces es engañoso centrarse en lo que gasta mucho si lo hace poco tiempo: un microondas, por ejemplo, consume mucho (en torno a 1kWh) pero nunca se usa más que unos minutos. Por eso influye poco en la cuenta y si lo hace es a favor, pues es mucho mejor que tener un horno tradicional encendido más tiempo.

Lo que de verdad gastamos

Un claro ejemplo de esto son las neveras: no gastan mucho, menos que un microondas claramente, pero están enchufadas las 24 horas del dí­a, todos los dí­as del año. Una nevera normal consume en torno a 100 Watios, pero el termostato va arrancando y parando el motor así­ que es un consumo intermitente: si estimas que está la mitad del tiempo parada, resulta que tiene un consumo de 100 W durante 12 horas al dí­a, es decir 1.200 Wh al dí­a.

Hemos medido varias neveras y están ahí­, entre 1 y 1’5 kWh al dí­a, más las que son “combi” y tienen dos compresores. Pero si mides durante varios dí­as eso es lo que sale. ¿Y es mucho o poco? Pues es mucho, es muy fácil de entender: 1 kWh equivale a tener algo que consume 1 kW puesto durante una hora entera… por ejemplo, un microondas, que dudo lo tengas en marcha una hora entera al cabo del dí­a. ¿A que no creí­as que la nevera gastaba tanto?

Más ejemplos: todos tenemos uno (o más) ordenadores conectados, con varios accesorios, cada uno con su alimentador. El router, los discos duros externos, el monitor, unos altavoces… incluso solemos tener el cargador del móvil enchufado aunque no tengamos nada cargando. ¿Te suena? Pues hemos medido qué gasta cada una de estas cosas, y no es para nada despreciable.

consumos cargadores

La buena noticia es que los cargadores de móvil, enchufados pero sin cargar, apenas consumen nada: tan poco, que no pudimos medirlo ni con otro medidor de precisión (menos de 0’2W). Pero hay malas noticias: un alimentador de disco duro, aunque no tenga nada conectado (disco duro apagado), consume casi 2W (probamos varios), un portátil consume en torno a 20-30 W mientras lo usamos enchufado, y un ordenador de sobremesa se dispara hasta los 100 W o más (depende configuración) continuos de consumo.

Si añadimos el factor tiempo, ese alimentador de disco duro desconectado nos está gastando 2 W x 24 h = 48 Wh al dí­a, o casi 1’5 kWh al mes (¡y está el disco duro desconectado!). El portátil enchufado consume diez veces esa cifra (15 kWh al mes) y el ordenador de sobremesa la friolera de 100 W x 24 h = 2’4 kWh al dí­a, es decir, el doble que la nevera.

regleta electricidad

Piensa si de verdad lo necesitas tener enchufado siempre, porque para algunos usos (contenidos compartidos las 24 horas) puede valerte uno de esos mini-PC que cuestan cien euros, apenas consumen 10 o 15 W y tienen potencia de sobras para ese uso. Y para el resto de cosas, cómprate una regleta con interruptor y deja todo desenchufado cuando no lo estés usando: te aseguro que notarás el ahorro en la factura.

Más formas de ahorrar

Hace años se hizo una gran campaña para reemplazar las bombillas tradicionales (incandescentes) por las de bajo consumo (fluorescentes). Merecí­a la pena, porque el mayor coste compensaba con más duración, y el consumo bajaba de entre 40 o 60 W de una bombilla incandescente normal a los 10 o 12 W de las fluorescentes compactas.

Ahora tenemos bombillas LED, que todaví­a gastan menos: en torno a la mitad, es decir 5 o 7 Watios para una luz equivalente a la de una bombilla clásica (cuya venta ya está prohibida por cierto) de 40 o 60 W. Pero cuidado con lo que compras: las LED necesitan un circuito interno que convierta los 220 V domésticos en bajo voltaje, y a veces ese circuito es de mala calidad y dura pocos meses, además de desperdiciar electricidad (se calientan). El mejor sitio donde empezar a poner LED es en lugar de halógenos: el circuito debe trabajar menos (o no tienen) y la diferencia de consumo es tremenda.

Cambia el contrato

Otro ahorro está en la factura: además de pensar en contratar con otras distribuidoras (te recomendamos este artí­culo) está el término de “potencia contratada”, por el que te cobran un fijo que puede ser una parte muy importante de la factura mensual. Ahora que sabes cuánto gasta cada aparato en casa, y si no lo sabes ya estás apuntando y sumando, piensa: ¿cuántas de esas cosas están conectadas a la vez? Si no tienes cocina eléctrica ni calefactores o radiadores, lo que más gasta es el microondas y la lavadora: si no los usas a la vez, podrí­a bastarte con contratar la mí­nima de 2’3 kW.

torre alta tension

Y así­, subiendo, según qué electrodomésticos de gran consumo tengas. Piensa que cada “tramo” son unos 10 euros al mes: yo tení­a 5’7 y bajé a 3’4 kW y estoy ahorrando, sólo por eso, casi 20 euros al mes. ¿Qué ocurre si te “pasas”? Antiguamente, que saltaba el automático en cuanto conectabas alguna cosa de más. Pero con los nuevos contadores digitales, ese control ha pasado al contador y éstos tienen márgenes: permiten que excedas tu potencia contratada en cierto porcentaje durante cierto tiempo al dí­a, y puedes “apurar”.

La tarifa Nocturna

Todaví­a hay otro recurso muy interesante para seguir bajando la factura de la luz: la tarifa nocturna, es decir, la “discriminación horaria”. Depende de la distribuidora, pero lo habitual es que pagues por la noche (entre 22 y 11h, o 23 y 12h en verano) cada kWh consumido al 50 por ciento, a cambio de un ligero incremento durante el dí­a (5 por ciento).

¿Merece la pena? Sin duda: pones la lavadora por la noche, y el lavaplatos cuando toque, programados para que no coincidan por si has bajado mucho el contrato de potencia, incluso un calefactor de baño programado media horita antes de levantarte… y de repente descubres que la mitad de la electricidad que consumes ¡es por la noche y a mitad de precio!

Saber cuánto consume cada uno de nuestros aparatos, desconectar lo que no necesitamos, mejorar el contrato y plantear la tarifa nocturna, son todas formas a tu alcance de ahorrar de forma notable en eso que antes parecí­a algo misterioso y fuera de control.

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