TRAPPIST

Son rocosos y tienen atmósfera. Es, entre otras cosas, lo que necesita un planeta para ser habitable, o por lo menos, para tener vida (sea en la forma que sea). Los astrónomos acaban de descubrir al menos dos planetas que podrí­an ser propicios para la vida, porque por lo visto, tendrí­an agua en estado lí­quido en su superficie. Pero, ¿de qué planetas estamos hablando? En realidad, ya estaban descubiertos. Se trata de un sistema bautizado como TRAPPIST-1 que se encuentra a 40 años luz de la Tierra, en el que tres planetas del tamaño del nuestro orbitan alrededor de una estrella enana ultrafrí­a, un poco más grande que Júpiter, pero con un brillo que apenas alcanzarí­a un 0,05 % de lo que ofrece el Sol. ¿Habrá que ir preparando las maletas?

Los astrónomos no han dejado de investigar, porque el hallazgo lo vale. Nunca se han encontrado exoplanetas orbitando alrededor de una estrella de estas caracterí­sticas. El mismo equipo de investigación ha desvelado que en la superficie de estos planetas encontrarí­amos rocosidades muy parecidas a las de la Tierra, Venus o Marte, además de atmósferas mucho más compactas que en planetas gaseosos como Júpiter o Saturno. En la revista Nature, además, se revelan otros detalles interesantes con respecto a la composición, aunque lo cierto es que todaví­a tienen que llevarse a cabo investigaciones más pormenorizadas. Se especula sobre la posibilidad de que la cubierta esté formada por vapor de agua, aunque también existirí­a la opción de que esta tenga una densidad mucho mayor y que esté cubierta por dióxido de carbono, como ocurre en Venus. Otras especulaciones más optimistas apuntan a grandes similitudes con el sistema de la Tierra.

Trappist

Pero, ¿cómo se han descubierto? Los responsables de este hallazgo han sido los astrónomos del Departamento de Ciencias planetarias, atmosféricas y de la Tierra del Instituto Tecnológico de Massachussets, dirigidos y coordinados por Julien de Wit. Para visionar el recorrido de estos exoplanetas se ha usado el telescopio espacial Hubble, justo en un momento en el que se produjo un fenómeno poco habitual: los dos planetas pasaron de manera simultánea frente a su estrella. Dos semanas antes de que esto ocurriera, los investigadores se dieron cuenta y activaron el protocolo para ponerse a investigar. Esto les permitió llevar a cabo un análisis espectroscópico de las atmósferas, aunque conviene tener en cuenta que nos encontramos ante estudios preliminares, que tendrán que ser ampliados y completados en un futuro.

El telescopio espacial Hubble (también conocido por sus siglas en inglés HST) orbita en el exterior de la atmósfera alrededor de la Tierra y 593 km por encima del nivel del mar. Comenzó a funcionar el 24 de abril de 1992 en la misión STS-31 dentro de un proyecto de la NASA y la Agencia Espacial Europea. El equipo es capaz de proporcionar imágenes con una resolución óptica mayor de 0,1 segundos de arco, un sistema empleado en astronomí­a debido a que las estrellas se encuentran en posiciones tan lejanas que es complicado realizar mediciones precisas.

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