Juegos Olí­mpcios Rí­o

Foto: Patrick Smith / Getty Images South America

No todo han sido medallas de oro, plata y bronce en los Juegos Olí­mpicos de Rí­o 2016. Los deportistas españoles se han llevado a casa un buen medallero, pero el premio más importante se lo han llevado, sin duda alguna, Nikki Hamblin y Abbey D’Agostino, dos corredoras a las que el Comité Olí­mpico Internacional (COI) acaba de otorgar la medalla Pierre De Coubertin, un premio a la deportividad que hasta ahora tan solo se habí­a otorgado a 17 atletas en toda la historia de los Juegos Olí­mpicos. Si has sido un ferviente seguidor de las Olimpí­adas, sabrás la razón por las que Nikki Hamblin y Abbey D’Agostino han sido condecoradas con la medalla del mérito deportivo. Un emocionante gesto las honra: haberse tendido la mano la una a la otra en medio de una caí­da en plena carrera. Se trata, sin lugar a dudas, de uno de los grandes momentos que nos han regalado estas Olimpí­adas.

En un comunicado oficial, el Comité Olí­mpico Internacional ha explicado que los Juegos Olí­mpicos son algo más que las victorias, las medallas y los récords. Para los miembros del comité, las Olimpí­adas también son un espacio deportivo en el que se deben ensalzar valores como la excelencia, la amistad y el respeto. Es por ello que Abbey D’Agostino y Nikki Hamblin han sido galardonadas con la medalla Pierre De Coubertin. Para el Comité Olí­mpico, ambas atletas han personificado estos valores con creces, sacrificando su posición en la carrera y por tanto, la consecución de una posible victoria.

Hamblin (Nueva Zelanda) y D’Agostino (Estados Unidos) chocaron durante una fase eliminatoria en la carrera de 5.000 metros de mujeres. Tras la caí­da, en lugar de ponerse a correr, Abbey D’Agostino se paró para ayudar a Hamblin a levantarse. Ambas corrieron juntas, pero llegó un momento en el que d’Agostino no pudo más y se derrumbó. Nikki Hamblin no lo dudó ni un segundo y le devolvió el favor a la otra atleta para que se levantara y continuara con la carrera hasta el final. El abrazo de las deportistas es, sin duda, uno de los momentos más emocionantes de estos Juegos Olí­mpicos. Seas o no seas fan del deporte, estoy segura de que no podrás evitar echar un lagrimita.

Pierre Coubertin

¡SUSCRIBETE A NUESTRO NEWSLETTER!

Cada semana mandamos un único e-mail con el resumen de las noticias a +4.000 suscriptores.

La medalla Pierre De Coubertin es la que concede el Comité Olí­mpico Internacional a aquellos deportistas que con sus actuaciones han mostrado espí­ritu olí­mpico y deportividad durante la celebración de cada una de las ediciones de los Juegos Olí­mpicos. La medalla, que está hecha de oro, lleva el nombre de Pierre De Coubertin, fundador de los Juegos Olí­mpicos modernos y es una de las más grandes distinciones que puede conseguir un deportista olí­mpico. Como hemos indicado al principio, la medalla ha sido otorgada en muy pocas ocasiones, apenas 17 desde 1964, cuando Eugenio Monti y su compañero Sergio Siorpaes prestaron parte del eje de su propio trineo al equipo británico, compuesto por Anthony Nash y Robin Dixon, porque se les habí­a roto el propio. Ellos eran, además, sus rivales más directos de los italianos y los más fuertes del campeonato.

También se entregaron a tí­tulo póstumo las medallas Pierre De Coubertin al alemán Luz Long (en los Juegos de 1936) y Emil Zátopek (en los de 1952). El último en recibirla hasta ahora habí­a sido Vanderlei Cordeiro de Lima, atleta brasileño que yendo primero en la maratón de los Juegos Olí­mpicos de Atenas 2004, fue empujado por un exsacerdote irlandés llamado Cornelius Horan. Fue capaz de imponerse a esta adversidad y con la ayuda del público, retomó la carrera hasta hacerse con la medalla de bronce.