teclas ordenador 01

Sabemos que bajo el tí­tulo de este tutorial hay cientos de matices. Unos buscaran reemplazar la pieza de ese teclado inalámbrico que en un descuido acabó en el suelo. Otros buscarán con ahí­nco cómo sacar esos restos de dios sabe qué de debajo de esa tecla que cruje cada vez que se pulsa. Los de más allá se preguntan por qué la tecla en cuestión no responde ni lo más mí­nimo…

Detrás de todas estas apreciaciones se esconden un par de trucos muy básicos y rápidos. En este esquema tan solo entran en juego tres componentes, de los cuales solamente dos son piezas que puedes poner y quitar con la ayuda de una herramienta tan habitual como un destornillador de punta plana.

La primera es el sujetador. Es la pieza que sirve de nexo entre la tecla (o botón) y el teclado. El elemento móvil que se amortigua en cada pulsación que va anclado al teclado y que va unido a la tecla con unas diminutas pestañas. La otra es la tecla en sí­ misma, ese cuadrado con el número, letra o icono de turno.

Uno de los principales motivos por lo que no suele funcionar adecuadamente una tecla en su pulsación es debido a que la tecla se ha movido y no está bien insertada en el sujetador o, por el contrario, el sujetador se ha desplazado respecto a su posición original.

Quitar la tecla es insultantemente fácil. Tan solo has de coger un destornillador de cabeza de las dimensiones oportunas como para introducirlo entre la tecla y el teclado. Sin miedo, introdúcelo y haz palanca con suavidad pero con firmeza. La tecla saldrá con facilidad. Si eres de los que ha acumulado (involuntariamente) suciedad entre la tecla y el sujetador, no tienes más que limpiar la zona y listo. Para volver a colocar la pieza, no tienes más que colocarla sobre el sujetador y apretar hasta oí­r un pequeño clic que confirme que todo está de nuevo en su sitio.

reparar teclado 02

Si por el contrario, si tu problema está en el sujetador, la solución está en comprar un tecla nueva. Normalmente, ésta debe de venir con su correspondiente nuevo sujetador. En un proceso similar al anterior, primero has de colocar el sujetador sobre el hueco de la tecla y empujar con suavidad y firmeza hasta que cada una de las cuatro pestañas encaje a la perfección. Una vez insertada, sigues el paso anterior y colocas la pieza y listo.

Si tu ordenador es de la marca Apple, la estructura de la tecla es básicamente la misma. Solo necesitas de un instrumento más fino para separar la tecla y manejarlas con más cuidado. En este caso, al ser extraí­da también saldrá la bisagra que lo une con el teclado. Quí­tala de la tecla y vuelve a encajarla en la base del teclado. Tras esto y con la misma suavidad, vuelve a encajarla hasta que suene ese clic.

Nota: algunas marcas de alta gama no venden repuestos oficiales de sus teclas. En el mejor de los casos, cobran una cantidad fija por la sustitución del teclado en el caso de los ordenadores portátiles. Comprar uno nuevo es la solución que te ofrecen para los de sobremesa. No obstante, es fácil hacerse con “falsificaciones” en una rápida busca por Internet.

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