Google Self Driving Car

Más de dos millones de kilómetros de conducción dan para mucho. En un post, el director del proyecto de coches autónomos de Google ha hecho un repaso a algunas de las conclusiones a las que ha llegado el equipo después de moverse a lo largo de las carreteras estadounidenses durante los últimos seis años (combinando conducción manual y automática). Como era de esperar, nuestras costumbres al frente del volante no siempre son las más adecuadas, con algunos casos que rayan lo surrealista (como un conductor que amenizaba su viaje tocando la trompeta). Durante este tiempo, los coches de Google se han visto envueltos en 11 accidentes, ninguno de ellos con heridos. Pero lo más importante, siempre según el director del proyecto, sin que Google fuera el causante de uno sólo de estos accidentes. Te contamos los detalles.

Cada vez parece más claro que los coches autónomos son el futuro. Sólo en Estados Unidos se producen 33.000 muertes anuales en las carreteras de este paí­s y en muchos casos los accidentes hubieran podido evitarse. Google lleva años trabajando para llevar a la realidad su idea de un coche capaz de llevarnos de un punto A a un punto B con sólo apretar un botón. Y con la certeza de que una máquina se desempeñará mejor en la carretera que un ser humano. Desde hace seis años, el equipo detrás del proyecto de los coches de Google ha recorrido más de 1,7 millones de millas (2,7 millones de kilómetros) a lo largo de las ciudades y autopistas estadounidenses con una flota que ya tiene más de veinte coches funcionales. De esta cantidad, más de un millón de millas (1,6 millones de kilómetros) se ha llevado a cabo utilizando el modo automático.

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Y la primera conclusión es muy alentadora. Según el director del proyecto Chris Urmson durante este tiempo los coches de la compañí­a se han visto envueltos en once accidentes diferentes, ninguno de los cuales fue causado por el propio coche de Google. Además, tampoco hubo que lamentar ví­ctimas ni heridos. De hecho, siete de estas colisiones se produjeron por golpes en la parte trasera del coche inteligente en lugares como semáforos o intersecciones. Esta experiencia en las carreteras le ha permitido a la compañí­a estadounidense aprender mucho sobre la forma de conducir que tenemos y sobre las barbaridades que podemos cometer al volante. El director del proyecto ha desplegado varios diagramas en los que se puede ver algunos de los peligros más comunes a los que se ha enfrentado el vehí­culo y su reacción.

Por ejemplo, se ha decidido incluir un protocolo en el coche para que siempre espere unos segundos antes de acelerar cuando se pone un semáforo verde en una intersección. Uno de los puntos en los que más accidentes se producen en las ciudades por el despiste o la prisa de los conductores. Hablando de despiste, desde los coches de Google se ha visto de todo. Muchos conductores que combinan su pericia al volante con otras ocupaciones como mirar el móvil, leer libros o incluso… ¡Tocar la trompeta! También se muestran casos en los que el carril por donde circulaba el coche autónomo estaba invadido por coches que iban en dirección contraria. Casos que refuerzan la idea de la necesidad de contar con coches que se manejen solos. La intención de Google es llevar al mercado estos vehí­culos en 2020. Veremos a dónde nos lleva este proyecto.