
Como suele ocurrir con las grandes ideas del mundo de la tecnologÃÂa, la fundación de Twitter esconde una historia llena de luces y sombras, que ha quedado enterrada bajo la versión oficial. Un libro publicado por el columnista de The New York Times Nick Bilton ha dejado al descubierto algunas de las (apasionantes) miserias y los recovecos de la formación de una de las plataformas más influyentes de la red hoy en dÃÂa. Movimientos de ajedrecista, traiciones o el olvido de algunos de los personajes más importantes en la creación de esta magnÃÂfica idea crean una historia a la que merece la pena acercarse. Una historia que, por cierto, ha despertado el interés de la pequeña pantalla y que pronto se convertirá en una serie de televisión.
Todo comenzó por un fracaso
La historia de la creación de Twitter comienza, curiosamente, por un fracaso. Durante 2005, Odeo era una pequeña startup que estaba desarrollando un servicio de podcasting (una radio online). La compañÃÂa se habÃÂa fundado por un ex empleado de Google, Evan Williams, y por un emprendedor llamado Noah Glass. Pero esta firma se encontró de golpe con un anuncio que iba a dinamitar todas sus opciones en el mercado. Apple iba a lanzar una funcionalidad de podcast similar en su plataforma iTunes que iba a llegar a más de 200 millones de iPod. Este anuncio provocó que Odeo tuviera que buscar un camino alternativo para subsistir.

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La visión de Jack Dorsey
Evan Williams decidió trasladar a los empleados de Odeo a su propia casa, y después a una oficina en la que trabajaban alrededor de catorce empleados en busca de una visión alternativa. Dividió a dichos empleados en varios grupos de trabajo y estableció jornadas enteras para buscar nuevos proyectos que significaran un nuevo giro para la compañÃÂa. Y ahàaparece Jack Dorsey, un empleado de Odeo que tenÃÂa una visión embrionaria de un servicio que permitirÃÂa compartir el «estado» (lo que se estaba haciendo en un determinado momento) con otros usuarios a lo largo de todo el mundo. Una idea que entusiasmó a Noah Glass. Tras presentar la idea a Williams (que al principio se mostró bastante escéptico sobre su éxito), Glass se convirtió en el lÃÂder de un grupo de trabajo encargado de cristalizar esta idea.
Durante esos primeros meses de 2006 se hizo patente que, si bien Jack Dorsey era la mente genial que habÃÂa dado con una idea innovadora, Noah Glass era el corazón que empujó para que esta idea cristalizara en lo que hoy conocemos como Twitter. Según las entrevistas que se han realizado a varios empleados presentes en aquellos primeros pasos de la red social, Glass estaba completamente entusiasmado con la idea e incluso hubo un momento en el que todo el servicio de lo que serÃÂa Twitter corrÃÂa en su propio portátil. De hecho, fue el propio Glass el que dio con el nombre que tendrÃÂa la red social. En un primer momento lo llamó «Twttr», en una clara referencia a la red social Flickr, de donde después pasarÃÂa a tener el nombre con el que lo conocemos hoy en dÃÂa.

¿Un golpe de fortuna o un movimiento maestro?
Sin duda, uno de los momentos más polémicos de la historia de esta red llegó durante 2006, poco tiempo después de que Twitter comenzara a funcionar fuera de los muros de Odeo. Evan Williams se dirigió a los inversores de esta startup con un discurso en el que que les explicaba el poco éxito que hasta entonces estaba teniendo el proyecto (hasta entonces solo tenÃÂa unos pocos miles de usuarios), y aunque reconoció que seguirÃÂa invirtiendo en este proyecto, les ofreció comprar su participación en la empresa para que no perdieran el dinero que habÃÂan invertido. Un movimiento que fue visto por los inversores como un acto de solidaridad, y que se estima que les llevó a recuperar alrededor de cinco millones de dólares de inversión (aunque la cantidad real que pagó Williams nunca trascendió).
La historia posterior es bien conocida para los inversores. Twitter empezó a cosechar una creciente popularidad que le llevó a multiplicar su valoración. Hoy en dÃÂa, los inversores hubieran recibido alrededor de 5.000 millones de dólares por su inversión. ¿SabÃÂa Williams mucho más del potencial de Twitter de lo que demostró cuando se dirigió a los inversores? ¿O fue una jugada fortuita? Lo cierto es que nunca se supo, y la reacción de los perjudicados fue muy dispar. Algunos aceptaron el desarrollo de Twitter como una jugada desafortunada del destino, otros ni siquiera podÃÂan oÃÂr el nombre de esta red sin entrar en cólera, y tenÃÂan la sensación de haber sido engañados por Williams.

El olvido de Noah Glass
Tras recuperar el control de la empresa, Williams decidió rebautizar su nombre con el de Obvius Corp, y poco después echó a Noah Glass de la empresa. Ya fuera por la influencia que tenÃÂa este personaje en la creación de Twitter (que podÃÂa eclipsar notablemente a Williams) o porque su personalidad chocaba con la suya, este emprendedor quedó apartado del desarrollo de esta plataforma que habÃÂa ayudado a crear y de la propia historia de la red social. En el perfil de Twitter de Glass se puede leer «I started this» (Yo empecé esto). Y en otras declaraciones del desarrollador podemos leer que Twitter no hubiera sido posible sin su participación. Eso sÃÂ, en ningún momento se considera el creador de la red social, sino que fue el esfuerzo de un equipo en el que brillaron nombres como Jack Dorsey (que sigue manteniendo el puesto de Presidente de la Junta Directiva) o Florian Weber, otro de los desarrolladores que participó de manera activa en la creación de Twitter y que tampoco ha recibido reconocimiento alguno.
Tras la publicación del libro del columnista de The New York Times, el propio fundador de Twitter Evan Williams reconoció en su cuenta de la red que «es cierto que nunca se le dio el suficiente reconocimiento a Noah por su papel en los primeros pasos de Twitter».

Una historia que se hará serie
La historia detrás de la creación de Twitter ha levantado tanto entusiasmo e interés que ya se ha anunciado que se va a llevar a cabo una serie sobre el best seller publicado por Nick Bilton «El nacimiento de Twitter: una historia real sobre dinero, poder, amistad y traición» con su propio guión. La serie llegará de la mano de la productora  responsable de llevar a la gran pantalla las adaptaciones cinematográficas de sagas como Crepúsculo o Los Juegos del Hambre.




