
Las críticas por gastar dinero público de manera inapropiada no sólo existen en nuestro país. En Estados Unidos las alarmas han saltado al conocerse que el Departamento de Estado gastó casi medio millón de dólares para conseguir algunos «likes» es sus páginas de Facebook.
Durante dos años, entre 2011 y 2013, el organismo pagó esta cantidad de dinero por campañas publicitarias con el objetivo de mejorar su visibilidad en la red social. El objetivo era hacer más conocida esta institución, el equivalente norteamericano a nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores.
Sin embargo, parece que tiro puede salirle por la culata al Gobierno de Barak Obama, y es que las críticas al conocerse la cifra no se han hecho esperar. Algunos funcionarios del mismo Departamento de Estado han elevado una queja a la Oficina de Inspeción General. La operación de imagen no ha ido todo lo bien que podía esperarse.
Y es que los 630.000 dólares (485.935 euros al cambio de hoy) no parecen una buena inversión en publicidad para el organismo. La campaña tenía como objetivo «objetivo de construir plataformas globales para atraer público internacional y aumentar el número de seguidores en cuatro aplicaciones temáticas de Facebook».
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Estas aplicaciones tienen a día de hoy más de dos millones y medio de seguidores, pero parece que en realidad su impacto es realmente pequeño. Apenas un 2% de los participantes realmente están activos en las páginas, comentando o compartiendo información.
El Departamento de Estado ha tomado buena nota, y probablemente no seguirá invirtiendo esfuerzos en esta iniciativa. Su portavoz, Jen Psaki, ha informado de que se tendrán en cuanta los informes, y que se implementarán decisiones que afectarán al presupuesto a partir del próximo año fiscal, que en el país norteamericano comienza en octubre.
Las inversiones en publicidad por parte del departamento coinciden con las horas más bajas de su popularidad. En 2011, al comienzo de la campaña publicitaria, la organización para la transparencia Wikileaks había hecho públicos miles de documentos de este departamento, con el correspondiente bochorno público. La imagen exterior del Departamento de Estado se vio seriamente afectada.
Lo que no se ha aclarado es si todo este dinero ha ido a parar a agencias de comunicación espacializadas o a la propia red social. No es extraño que las empresas contraten encargados de redes sociales, que se ocupan de mantener la imagen corporativa y aumentar la popularidad en estos espacios, los famosos «Community managers». Además, Facebook también tiene diversos sistemas de pago, que permiten hacer más populares las publicaciones a cambio de dinero.
Si el Departamento de Estado tiene problemas para gestionar su imagen en las redes, bien podrían consultar a la Policía Nacional española. La cuenta de Twitter de los cuerpos de seguridad es una de las más populares de España, con más de medios millón de seguidores, y la segunda más seguida de un cuerpo de policía en el mundo, sólo por detrás de otra agencia americana, en FBI.




