
Hoy hemos despertado con una noticia sorprendente. Steve Jobs ha abandonado la dirección de Apple de forma definitiva, para dejar al frente a otro hombre de confianza, que es Tim Cook. DespuĆ©s de algunos aƱos de rumor en rumor, Jobs ha dejado la dirección para seguir cuidando sus problemas de salud. Los mismos que ahora no le permiten seguir con sus obligaciones y deberes como CEO de Apple. En el comunicado lo dice bien claro: Ā«Siempre he dicho que alguna vez llegarĆĀa el dĆĀa en que no pudiera cumplir con mis funciones y ese dĆĀa ha llegadoĀ». De esta forma, Steve Jobs abandona la comandancia del barco despuĆ©s de 35 aƱos al frente de una compaƱĆĀa que Ć©l mismo fundó.
Los orĆĀgenes
CorrĆĀa el aƱo 1973 cuando Steve Jobs decidió crear su propia empresa e intentar cambiar el mundo. En 1996 regresó a la compaƱĆĀa despuĆ©s de que Gil Amelio le hubiera despedido nueve aƱos antes. Y eso que el gerente fue elegido por el mismo Jobs – crĆĀa cuervos – despuĆ©s de crear la compaƱĆĀa Next y llevar a Pixar hasta lo mĆ”s lejos. Ćsta es la trayectoria del hombre que suele vestir tejanos y jersey negro. El de un icono de la informĆ”tica que aƱos mĆ”s tarde revolucionarĆĀa el mundo del móvil con un simple cachivache de apenas cuatro pulgadas. Pero hasta aquĆĀ no ha llegado por casualidad. Lo de Steve Jobs parece una autĆ©ntica novela romĆ”ntica…

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Y es que despuĆ©s de que una estudiante de doctorado lo diera en adopción a Paul y Clara Jobs, se olvidó de los estudios universitarios (para no asistir jamĆ”s a las clases de Portland). Todo lo que mĆ”s tarde aprendió sobre informĆ”tica fue gracias a su asistencia como oyente en las clases de la licenciatura en informĆ”tica. Se olvidó de la Universidad y entre cacharros, retiro espiritual y hippismo llegó a hacerse budista zen y vegetariano. En 1976 fundó Apple con Wozniak. DespuĆ©s de muchos altibajos despuĆ©s fue despedido de la compaƱĆĀa para regresar en 1996 con un ambiente muy renovado.
Y asĆĀ fue como llegaron los productos estrella de la de Cupertino. Nos referimos al iMac, al iPod, al iPhone y al iPad, un Ćŗltimo cachivache tĆ”ctil que ha logrado asombrar a medio mundo. De hecho, prĆ”cticamente todas las empresas se han animado a crear su propio tablet para competir.
Los últimos años
Lo cierto es que su vida ajetreada ha contribuido a las consecuencias de su falta de salud. En 2004 se le diagnosticó un cĆ”ncer de pĆ”ncreas y al cabo de unos meses tuvo que ser sometido a un trasplante de hĆĀgado. Las cosas se complicaron para Jobs. Medio mundo especulaba sobre su extrema delgadez, visible en sus apariciones a la presentación de los nuevos iPhone. Fotos y comparativas escabrosas anunciaron que Steve Jobs estaba padeciendo un cĆ”ncer. La compasión quedaba a un lado cuando nos enterĆ”bamos que los inversores se preocupaban mĆ”s por las cuestiones económicas que por la salud del CEO de Apple. CorrĆĀa 2008 y las acciones en bolsa se desplomaron. Steve Jobs parecĆĀa ser un hombre indispensable.

En enero de 2009 el directivo causó otra baja importante. Tanto es asĆĀ que envió una carta a sus empleados en la que afirmabaĀ āmis cuestiones de salud son mĆ”s complejas de lo que yo originalmente pensabaāĀ. Pero siempre regresaba. Jobs se encargó de la presentación de las conferencias oficiales, tal y como lo hizo en el encuentro de desarrolladores este mes de junio, muy a pesar de que en enero de 2011 el directivo comunicó la enĆ©sima retirada, tambiĆ©n por problemas de salud.
Pero esta parece la definitiva. Steve Jobs se desplaza hacia un segundo plano, puesto que seguirĆ” dirigiendo el Consejo de Administración de la compaƱĆĀa Apple. Parece que sus compaƱeros siguen precisando de su trabajo, aunque sea en la sombra. Una nueva era empieza para la de Cupertino, a la espera de que su gurĆŗ pueda recuperarse para seguir gestionando, aunque sea de una manera mĆ”s sosegada, la empresa que quiso cambiar el futuro de la informĆ”tica. Y que probablemente lo hizo.
Foto 1: Reuters / Foto 2: Sal Veder-AP




