
Heiko Kraft, es un alemán afincado en Barcelona, que ha recibido dos facturas de la compañía ONO en las que le facturaban respectivamente 5.779 y 12.129 llamadas telefónicas. Kraft debe tener una vida social realmente intensa. Son varios cientos de llamadas diarias. Lo realmente curioso es que esas llamadas se habían hecho en intervalos de cinco segundos. No eran llamadas a la abuelita enferma o los amigos de la mili. Los receptores de las llamadas eran 26 líneas 905 de esas que se emplean en los concursos de televisión.
La suma de ambas facturas totalizaba 19.734 euros. 275 páginas de facturas. Como es habitual en estos casos, la mayoría de las llamadas, según Kraft, se habían llevado a cabo en horas y días en que el domicilio estaba vacío, incluso cuando estaba fuera de vacaciones y lo podía demostrar, pero esto no significa nada para las compañías de teléfonos. Tras un largo tira y afloja y tras la intervención de una asociación de defensa de los consumidores, por fin ONO ha decidido anular ambas facturas, y como suele ser habitual, como un simple detalle de cortesía con el cliente, porque las empresas de telefonía no se equivocan nunca. Y mucho menos por escrito.

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Según el diario El País, durante bastantes meses, ONO se ha negado a cancelar los recibos argumentando que había comprobado que las llamadas se habían hecho desde ese número, y lo había comprobado mediante «un sistema de comprobación altamente tecnológico con una fiabilidad del 100%». Las cosas habían llegado al punto, familiar para muchísimos españoles de que la compañía amenazaba al pobre pagano con incorporarle en una base de esas de morosos. Lo curioso es que aparte de esta declaración, la compañía no ha especificado en ningún momento en qué consiste ese sistema de comprobación altamente tecnológico ni cómo funciona. Por supuesto, las máquinas no cometer errores. Por supuesto que los piratas jamás se infiltran en las redes de las empresas de telefonía. Como todo el mundo sabe, en España no se ha dado nunca, jamás de los jamás es ningún caso de fraude relacionado con las empresas que llevan servicios de calificación adicional.
Incluso aunque el usuario tenga billetes de avión, facturas de hotel y un video de 24 horas que demuestre fehacientemente que se encontraba a 1000 km de su casa, seguro que hizo cualquier triquiñuela para poder realizar las llamadas y6 estafar la pobre compañía de telefonía. Por cierto, a los del sistema tecnológico altamente infalible ¿no les ha parecido realmente curioso e improbable que las llamadas fueron hechas con un intervalo exacto y preciso de cinco segundos? Porque las máquinas no se equivocan, pero los seres humanos si. Nadie puede hacer 12.000 llamadas con intervalos de cinco segundos sin que por el camino tenga que trasplantarle varias veces los dedos de marcar.





que razon tienes, son verdades tremendas de grandes y siempre quieren que paguemos ya es hora que se den cuenta de sus fallos.