Tonka

La paradoja de la tortuga y Aquiles es una de las más famosas de la historia del pensamiento. La formuló Zenón y. según ella. el espacio y el tiempo son relativos. Tanto es así­ que lo explicó con un ejemplo: un gran guerrero aqueo, Aquiles, compite en una carrera contra una tortuga que tiene un estadio de ventaja y nunca la coge.

El error tardó en descubrirse y es que una suma de infinitos elementos (los avances de la tortuga) puede dar un resultado finito (y por tanto superable por Aquiles… siempre que le respete su talón claro). Aquella tortuga tení­a de su lado una de las paradojas filosóficas menos empí­ricas de la historia. Ahora hay una descendiente en Estados Unidos capaz de repetir la carrera. Sin filosofí­a, pero con ruedas. Se llama Tonka y vive en San Mateo County de California.

La historia de esta tortuga es la de una tortuga que fue atacada por un perro. Como consecuencia de aquello perdió una pata y comenzó a tener problemas para desplazarse. En un centro de protección de animales se apiadaron de ella y decidieron echarle imaginación: «Si no puede moverse con sus patas, tendrá que hacerlo con otra cosa». El caso es que la montaron en una estructura con ruedas de un camión de juguete marca Tonka, la aseguraron y la tortuga comenzó a correr.

En el pueblecito de San Mateo County, en California, se hizo tan popular que un vecino decidió adoptarla. Ahora este hombre dice que a la tortuga le encanta la velocidad y que controla su nueva movilidad a las mil maravillas. No sabemos cuál es su autonomí­a, ni su consumo, ni por supuesto, su velocidad máxima, pero parece que es bastante más feliz ahora que antes y en historias como estas eso es lo realmente importante.

Lastima que no hayamos encontrado ví­deos, porque debe ser una pasada ver a la tortuga derrapando.

Ví­a: Gizmodo