Antes los detectives privados espiaban agazapados dentro de un coche; ahora enví­an virus por correo electrónico. El multimillonario norteamericano Matthew Mellon, en pleno proceso de separación, no tuvo otra idea que contratar a unos piratas informáticos para que metiesen un troyano en el ordenador de su mujer, Tamara.

El asunto ha llegado a los tribunales en Londres. Él, heredero de una fortuna de miles de millones, y ella, fundadora y presidenta de la firma de moda Jimmy Choo, se casaron en 2000, para iniciar los trámites de divorcio en 2004 (dicen las malas lenguas que ella le fue infiel).

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Por esas fechas, Tamara recibió un correo electrónico cuyo encabezado decí­a contener información sobre algunos trapos sucios de su marido. Pero al abrir el correo, lo que hizo fue instalar en su ordenador un programa espí­a, que leí­a sus movimientos bancarios y registraba sus claves de acceso secretas.

Miranda Moore, abogada de Tamara, afirma que el señor Mellon contrató los servicios de AIS, un grupo de ex-policí­as de Scotland Yard que ofrecen servicios como detectives privados en Londres, “para fisgonear en los asuntos de su entonces esposa”.

Se está empezando a tirar de la manta, y en el juicio ya tenemos seis acusados, entre ellos el propio señor Mellon y el fundador de AIS, Jeremy Young, acusados de un delito de “conspiración para modificar sin autorización material un ordenador”.

Parece que estos policí­as metidos a detectives espiaron a más de una mujer en proceso de divorcio. Según informa El Paí­s, cobraban unos 7.000 euros por cada virus colocado, y una tarifa de 10.000 euros al mes por el servicio de espionaje.

¡Si es que se les ve tan felices! Eso dicen muchos al contemplar a una pareja de recién casados. Pero el tiempo cambia las cosas. Y la informática está llegando a todos los campos de la actividad humana. Lo que no esperábamos era que llegasemos hasta tal punto.

Ví­a: elpais.com

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