A lo largo de nuestra vida tenemos que hacernos cientos de fotos de carné: DNI, pasaporte, tarjeta de transporte, abonos”¦ En algunos casos, la foto debe seguir unas normas muy estrictas, fijadas por el estándar internacional. Aquí­ podrás encontrar consejos muy útiles para que no tengas que repetirlas.

 La foto debe medir 45 milí­metros de alto por 35 de ancho, y es importante que el fondo sea claro (blanco o en tonos pastel), sin elementos llamativos, ya que estas fotos sirven para retratar el rostro de una persona, sin florituras.

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Hay que evitar la presencia de otras personas, aunque la foto se centre en una persona en concreto. Cuidado en especial con los niños pequeños. Ninguna autoridad aceptará la foto de un niño con su chupete para hacer ningún carné.

Otro punto importante es el encuadre. No hay que realizar un primerí­simo plano de la cara, pero tampoco debe verse la anchura total de los hombros. Hay que buscar el término medio, de forma que la cara (desde la barbilla hasta la coronilla) mida en la foto unos 34 milí­metros de alto por 29 de ancho, aproximadamente.

Tampoco valen fotos borrosas o en las que el rostro se vea cubierto parcial o totalmente por sombras, cabellos, reflejos o elementos de vestimenta. Hay que tener especial cuidado con las personas que usan gafas, ya que éstas pueden llegar a tapar algo tan importante como los ojos. Igualmente, los cristales pueden producir reflejos poco aconsejables.

Debe ser una foto que describa claramente el rostro y tomada frontalmente. Por ello hay que evitar también el estilo retrato, muy usual en las fotos enmarcadas.

Por último, la persona debe mirar frontalmente al objetivo y evitar gestos expresivos, como reí­r abiertamente o fruncir el ceño. Sin embargo, los menores de 5 años no están obligados a cumplir esto último. Algo lógico, teniendo en cuenta lo difí­cil que es conseguir que un niño de esta edad se quede quieto.