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24 horas de emisión sin interrupciones. Es el espectáculo que ofrece el Instituto de Abastos en Valencia, cuyo Consejo Escolar votó a favor de instalar un nuevo sistema de videovigilancia, que incluye 24 cámaras repartidas por todo el centro. El motivo por el que se tomó esta medida tiene que ver con la creciente oleada de vandalismo que se registró durante el curso pasado. Ahora, el Sindicato de Estudiantes ha dado a conocer sus quejas, ya que los alumnos no están dispuestos a convivir con cámaras de vigilancia. Instaladas hasta en el baño de las chicas.


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Unas cámaras que sí entienden de sexo. Y es que sólo ellas tienen cámara en el baño. Los chicos se han librado del ojo que todo lo ve. Aun así, el centro dispone de un buen número de cámaras instaladas en los pasillos, que controlan cada uno de los movimientos de los estudiantes. Por si esto fuera poco, el director del centro, Alberto Pérez, ha alertado de que en los próximos días estará listo el nuevo sistema para controlar las entradas y salidas a través de reconocimiento de huellas dactilares. Los tornos de acceso se han instalado este mes de octubre, para verificar que los alumnos que salen del instituto son mayores de edad y no están bajo la potestad del centro. Y es que en Abastos estudian 1.300 alumnos, de edades comprendidas entre los 13 y 40 años, en distintas ofertas formativas.
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El centro argumenta que las medidas fueron aprobadas por el Consejo Escolar con la intención de facilitar el control de la gran cantidad de alumnos que estudian en el instituto. Las cámaras situadas en el baño, según el director, responden a unos conflictos que tuvieron lugar el año pasado en este mismo espacio, y que se saldaron con destrozos por valor de 5.000 euros.  Aunque el sindicato de Estudiantes califica estas medidas de “cercanas a la pederastia“, el director del Centro se muestra orgulloso, ya que según él, se han erradicado gran parte de los actos vandálicos que tenían lugar en el centro.

Con estas medidas, este instituto parece querer rivalizar con los agentes de los aeropuertos estadounidenses. Si hubieran instalado con más disimulo las cámaras en las máquinas de Coca-Cola, seguro que no se habría armado tanto revuelo.

[ACTUALIZACIÓN - 06 Noviembre] : El Instituto de Valencia anuncia que se echa atrás. Finalmente retira las cámaras instaladas en “zonas de especial sensibilidad”, aunque no aclara si esto afecta sólo a las del baño de las chicas o a todas las cámaras de videovigilancia del Instituto. Y opta por no usar el sistema de acceso por huella dactilar que ya estaba instalado. Bien por sus responsables y por saber rectificar a tiempo.

Fotos de: Nickhall, Diodoro y Dean Terry Vía: El Mundo