El consumo de videojuegos en España alcanzó un valor de 967 mllones de euros en 2006, lo que nos sitúa como el cuarto país más “jugón” de Europa, detrás de Reino Unido, Alemania y Francia. Esta cifra supone el 40% del consumo audiovisual nacional, muy cerca de lo que generan el cine y la música juntos. El sector creció un 12% respecto a 2005.
Todos estos datos, recogidos por el Anuario 2006 de aDeSe (Asociación española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento), confirman que los videojuegos están en pleno apogeo. Una afición practicada por el 20% de la población española. Casi 9 millones de personas que juegan con ordenadores, teléfonos móviles y, sobre todo, videoconsolas. El año pasado, se vendieron nada menos que 2.216.000 de estas máquinas para el salón de casa o de bolsillo.
Una impresora a medio camino entre lo doméstico y lo profesional.
La Oki C3300N no es tan grande como esas impresoras láser de empresa, que pesan un quintal y ocupan toda una pared de la oficina. Pero tampoco llega a ser tan pequeña y ligera como los modelos de inyección de tinta de andar por casa. Vamos, esos que compramos para poner en un rincón de la mesa del despacho. Con algo menos de medio metro de largo y 21 kilos de peso, se queda a medio camino entre estos dos mundos, eso sí, ofreciendo buena calidad de impresión, un coste por página razonable y buena velocidad de impresión
Un láser sofisticado
La impresora es difícil de clasificar porque, además de tener unas medidas intermedias, técnicamente tampoco se puede considerar láser ni de inyección de tinta. En buena ley, hay que decir que funciona con Tecnología LED, es decir, incorpora cuatro hileras de diodos LED (las láser convencionales utilizan una sola fuente) para conseguir que la tinta termine fijándose al papel. La ventaja de este sistema frente al láser convencional es que consigue más velocidad de impresión y, frente a las de inyección de tinta, que mantiene el coste por página impresa típico en las máquinas láser.
En color, alcanza una velocidad de 12 páginas por minuto, que sube hasta 16 si imprimimos en monocromo, trabajando con una resolución de 1200 x 600 puntos por pulgada. Teniendo en cuenta el precio de la impresora y de sus consumibles, es una opción interesante para aplicaciones profesionales. Pero ojo, siempre y cuando le demos un uso más o menos intensivo. Si su única tarea va a ser imprimir cada dos semanas un trabajo de Historia para el instituto, mejor ni ni plantearlo.
Sesenta mil canciones (MP3), 400 películas (DivX) ó 240.000 fotos en buena resolución. Esto es lo que podremos llevar en el equipo de bolsillo (iPod, MP4 o como queramos llamarlo) en un par de años.
La cuestión es que en el 2009, Toshiba pretende vender a gran escala microdiscos duros de 240 gigas de capacidad. Dispositivos de memoria capaces de llevar todos estos archivos multimedia. Se trata de discos pequeñitos, esos que miden 1,8 pulgadas y que hoy se suelen usar en reproductores portátiles, como el iPod.
Cada uno de estos discos estaría formado por 2 platos de memoria, con 120 gigas de capacidad cada uno. Un reproductor portátil como el recientemente lanzado iPod Classic ya lleva uno de estos discos duros pequeños de gran capacidad, pero se queda en 160 gigas (80 en cada plato). Toshiba consigue aumentar la capacidad en un 50% gracias a una tecnología llamada DTR (Discrete Track Recording).
Leer el articulo completo »

Sólo para sus ojos. Estas son las gafas que siempre quiso tener James Bond. Unas lentes con montura de pasta que permiten grabar exactamente lo que pasa a nuestro alrededor. Disponibles en la cibertienda británica Spycatcher of Knightsbridge, estas gafas pueden almacenar vídeo a una resolución de 350 líneas verticales.
La cámara está oculta en la montura de las gafas, y las imágenes se transmiten por un discreto cable a un grabador de bolsillo incluido en el paquete. Un grabador con pantalla en color y altavoces. Los vídeos se guardan en la memoria interna del reproductor, que es de 32 megas, o bien en tarjetas de memoria SD y MMC.
En cuanto a la calidad del vídeo, las gafas incluyen una cámara con sensor CCD de 1/4 pulgadas. Al volcar los vídeos a una pantalla más grande, se escalan a 510 x 492 píxeles (si la pantalla sigue el estándar NTSC) o 500 x 582 (si es PAL).
La cibertienda británica las califica como “gafas ideales para espías y periodistas de investigación” (de esos que se dedican a destapar escándalos) y las vende por nada más y nada menos que 816 libras esterlinas (unos 1.200 euros). Pagar semejante cantidad de dinero por una cámara portátil y oculta puede tener un pase. Pero que para usarlas te obliguen a seguir la moda del “gafapastismo” no tiene precio.
Vía: OhGizmo!