Toda gran empresa que se precie debe tener su sonido ambiente de ajetreos, constantes “rings” de teléfono, conversaciones solapadas por el ir y venir de personas y teclas de ordenador pulsándose a velocidad frenética. El problema es que puede que tu empresa sea pequeña y tranquila, o que directamente trabajes desde casa. Si éste es tu caso y quieres aparentar, puedes probar con Thriving Office, un CD que incluye “bandas sonoras de gran empresa”, para usarlo cuando un cliente importante te llame por teléfono.
Tienes tres opciones para equipar tu negocio con el sonido de una “oficina próspera”. Las dos primeras cuestan 6 dólares (algo menos de 4,5 euros), y son dos CDs con dos pistas de sonido distintas de 39 minutos de duración: Ocupado (Busy) y Muy Ocupado (Very Busy). O puedes comprar un CD con ambas pistas por 13 dólares (9,5 euros), por si quieres que el ajetreo sea mayor o menor en función de la hora o el día de la semana.

El Doctor Paul Moller lo ha hecho realidad. Ha construido un coche volador con forma de platillo volante. Se llama M200G, y puede moverse a 80,5 Km/h manteniendo una altura constante de 3 metros.
Este prototipo funciona gracias a unos motores llamados Rotapower, inventados por el propio doctor canadiense y fabricados por su compañía, Moller Industries.
Y es que la afición de Moller por los vehículos voladores viene de lejos. En 2002, y después de toda una vida de investigación, realizó con éxito las primeras pruebas del Skycar M400, un coche-avión con capacidad para cuatro pasajeros, velocidad máxima de vuelo de 600 Km/h y que puede despegar y aterrizar en vertical.

Así en frío, el tema es un pelín desagradable de tratar. Así que nos limitaremos a describir para qué sirve el Kohler C3: es una tapa para el váter que funciona como bidet. Sí, para limpiarnos, con agüita y aire calentito. Y todo ello controlado con un mando a distancia (o a través de un panel de control integrado en el lateral de la tapa).
En la foto han colocado la tapa directamente sobre un bidet. Avisamos: usar el bidet como váter no es para nada higiénico, y menos cuando la llamada de la naturaleza se produce en su versión más, cómo decirlo, sólida. Lo coloques donde lo coloques, la cosa funciona así: cuando hemos acabado de hacer nuestras necesidades, dos pequeños tubos expulsan agua y aire caliente. Podemos variar la temperatura, la inclinación y la intensidad del chorro.
La música amansa a las fieras… incluso cuando están debajo del agua. ¿Hay un pesado en la piscina de tu barrio que se dedica a hacer “ahogadillas” a todo el que pilla por delante? Regálale un reproductor de MP3 sumergible con las Cuatro Estaciones de Vivaldi. El chaval se quedará la mar de relajado y tranquilito, e incluso es posible que lo veas haciendo natación sincronizada o imitando pasos de ballet debajo del agua.
Si ya os hablamos de teléfonos móviles resistentes al agua y cámaras sumergibles, ahora le toca el turno a los reproductores. Uno de los más conocidos es el MP3 acuático de Wotto Tech. Sumergible hasta 2 metros de profundidad, puede reproducir música, fotos y vídeos en 1 giga de memoria interna. Lleva una pantalla a color de 1,8 pulgadas y una batería recargable, que consigue unas 6 horas de autonomía reproduciendo música y la mitad en vídeo.
Cuesta 60 euros y viene acompañado con una cinta para llevarlo colgado del brazo. Fue usado por David Meca en su última hazaña de remontar el curso del Río Guadalquivir, pero también podría haber usado el MP3 Dolphin, que podemos acoplar a las gafas de buceo para nadar a 1 metro de profundidad como máximo. Este reproductor de música con forma de tubo tiene también 1 giga de capacidad y es muy portátil: apenas 25 gramos de peso y 6 centímetros de largo. Cuesta 130 euros y su batería da para 8 horas de música subacuática.