Un jefe de los programadores de Microsoft tuvo la genial idea de poner a prueba el servicio telefónico de atención al cliente de su propia empresa. Llamó un buen día para consultar una duda. ¿Resultado? 260 minutos para conseguir la respuesta.
La peripecia la cuenta Josh Ledgard (así se llama nuestro héroe) en su propio blog. Y afortunadamente, por el momento, no ha ocurrido ninguna de estas dos cosas previsibles:
1) Censura sobre el blog de este directivo de Microsoft, alojado para más señas en la web de su empresa (dentro de la sección MSDN dedicada a la programación).
2) Despido del pobre ingenuo y valiente héroe.
Actos como éste deberían repetirse a menudo. Los directivos de las grandes empresas tendrían que poner a prueba sus respectivos servicios de atención al cliente o los llamados servicios técnicos, plagados muchas veces de personas no cualificadas que se limitan a leer un papel con instrucciones. Ya puestos también tendrían que intentar encontrar información o ayuda en sus webs, ir de compras por el mundo real o incluso, ya puestos a arriesgar, utilizar sus propios productos. De verdad que les daría una visión completamente nueva y amplia sobre su negocio.
Por cierto, nuestro cuento (real) tiene un bonito final. En sólo unos segundos y gracias a la ayuda de Google, el protagonista encontró lo que buscaba. Sí, hemos dicho Google, no MSN.
Vía The Register
Es el primer cocinero robot capaz de preparar comida china. Se llama AIC unas siglas que, en inglés, significan algo así como el cocinero con inteligencia artificial. El nuevo Arguiñano-robot ha sido diseñado y fabricado en China (ahora entendemos porqué el robot no hace paella) por un tal Liu Xinyu.
Nuestro amigo Liu ha manifestado que “La mayoría de las familias chinas se pasan un par de horas al día cocinando comidas y cenas.” Y se preguntaba… “¿Porqué no dejar ese trabajo para las máquinas, mientras los miembros de la familia disfrutan de su tiempo?”. Por otra parte, Liu también ha hecho hincapié en el hecho de que los platos de AIC se cocinan “en un ambiente absolutamente limpio” (aunque no sabemos porqué ha dicho esto). El caso es que diseñar, montar y ajustar el primer robot cocinero le ha llevado a la compañía de Liu (Pansum Technology) cuatro años y 20 millones de yuan (casi dos millones de euros).
El robot se ha presentado en la octava Feria de Alta Tecnología que se celebró entre el 12 y el 18 de octubre en Shenzhen, China. En la demostración de la feria, un chef abrió la puerta del AIC como si fuera un frigorífico y puso los ingredientes en una caja. Cerró la puerta y seleccionó el “pollo de Kung Pao” un plato de Sichuan cocinado con cubos del pollo, cacahuetes y pimientos deshidratados. El plato salió en cuatro minutos y además, según los periodistas de China Daily olía bastante bien.
Liu dijo que el robot debía ponerse a punto para estabilizarlo, pulirlo y añadirle nuevos platos. De momento es capaz de hacer 130 y quieren lanzarlo al mercado cuando llegue a dominar unos diez mil. De hecho, Liu manifestó que no entrará en los restaurantes para sustituir a los chefs antes del final del 2007.
Uno de los jefes de Pansum Technology, Zhao Moming, dijo que el objetivo final de la compañía era introducir la robot al hogar. “Esperamos que el 1% de las familias en ciudades como Beijing (Pekín), Shangai y Guangzhou, utilizará el AIC antes de 2018,”
Lin Yongqing, responsable de una cadena de comida rápida en Shenzhen, manifestó que podría estar interesado en el robot. “Primero calcularemos los costes para cada comida exacta y después decidiremos si lo usamos”. En cambio, el dueño de dos restaurantes de marisco en la ciudad, Li Guocheng, dijo que prefiere cocineros humanos. “Pagaría un millón de yuan (unos 100.000 euros) en sueldos cada año para conseguir cocineros mejores. No puedo creer que un robot pueda sustituir a un buen chef en mi cocina”.
En la foto, el cocinero cibernético AIC posa con un niño en un restaurante de Hong Kong llamado “Robot Kitchen” (la cocina robótica).
Via: China Daily
Imagínate que te sobran doscientos y pico euros. No sabes en que gastarlos y se te ocurre comprarte un flamante iPod Nano. Hasta ahí, la historia puede ser casi real (casi, porque a nadie le sobran todos esos euros).
Pero hete aquí que, como estás con tus amigos, para hacerte el gracioso sólo se te ocurre meterlo en el microondas a ver que pasa. La verdad es que es una idea genial, supermegachachiguay.
El problema es que no eres nada original, no. Eso ya se le ha ocurrido a una panda de gili******, porque no tienen otro nombre, que estaban aburridos y querían echar unas risas con los dólares que les habían dado sus padres.
Además, como se creen mogollón de cachondos, lo plantan en YouTube junto con alguna de sus hilarentes movidas. Es que yo me parto el pecho con ellos…
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Vía - ALT1040