Después de cenar ¿a alguien le apetece una partida de billar? Y todo sin moverse de la mesa, nunca mejor dicho. Unas tablas que se guardan por aquí­. Una manivela que da vueltas. Y…voilí !…ya tenemos una mesa de comedor convertida en auténtica mesa de billar lista para jugar.

Ví­deo del invento l Web del fabricante