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02 Samsung Galaxy S25 Ultra 1200 x 600

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Samsung sigue luchando por mantener a su móvil estrella en el podio de mejores teléfonos de 2025. Y están tan seguros de sus propuestas que son de los primeros en lanzarla a primeros de año. Llevo usando su Samsung Galaxy S25 Ultra como móvil personal desde los últimos tres meses para poder contarte cómo se desenvuelve en el día a día y a lo largo del tiempo. Y, aunque ha habido temporadas en las que lo he dejado algo aparcado por la aparición de nuevos terminales, aquí va su análisis pormenorizado para que sepas si debes hacerte con él o no.

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¿Merece la pena este Samsung Galaxy S25 Ultra en 2025? ¿Es interesante dar el salto desde el Samsung Galaxy S24 Ultra? ¿Está justificado su precio de más de 1.200 euros? ¿Me sirve para hacer fotos? ¿Y para trabajar? Muchas dudas y un largo artículo para tratar de dar respuestas a todas estas preguntas y otras más. Sin más dilación: así ha sido mi experiencia con el Samsung Galaxy S25 Ultra tras tres meses de uso personal.

Samsung Galaxy S25 Ultra
Sistema operativoAndroid 15
ProcesadorQualcomm Snapdragon 8 Elite Octa-Core (3 nm)
Pantalla6.9″ Dynamic AMOLED 2X (120 Hz), 3120 x 1440 (QHD+)
SIMDual SIM/eSIM
Memoria RAM12 GB
Almacenamiento interno1 TB
Cámaras200 MP (F1.7) Principal, OIS
10 MP (F2.4) Zoom x3, OIS
50 MP (F1.9) Ultra gran angular
50 MP (F3.4) Zoom x5, OIS
12 MP (F2.2) Frontal
ConectividadWiFi 7, Bluetooth 5.3, NFC
SeguridadSensor de huellas, Reconocimiento facial
Dimensiones162,8 x 77,6 x 8,2 milímetros
Peso218 gramos
Batería5.000 mAh, Carga rápida 45 W, Carga inalámbrica
Contenido de la cajaSamsung Galaxy S25 Ultra
S Pen
Cable USB-C
Pin de expulsión de tarjeta SIM
*Cargador no incluido
PrecioDesde 1.300 euros

Diseño: más de lo mismo pero sin queja

Samsung está en su era más continuista. Saben que la experiencia de usuario, la IA y los servicios son clave para el usuario. Sin embargo, dejan algo de lado eso de cambiar de estilo con cada generación de móviles. En este Samsung Galaxy S25 Ultra me he encontrado prácticamente una réplica del anterior Galaxy S24 Ultra. Sí, es más resistente, más ligero, con menos marcos y con algunos adornos en las cámaras para justificar el cambio. Pero es poco cambio si lo comparamos con las propuestas de otros fabricantes. ¿Es un problema? Para nada.

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Durante estos tres meses he estado usando el Samsung Galaxy S25 Ultra en su modelo titanio azul. Y la verdad es que me parece todo un acierto. Su estructura cuadrangular y recta pero con círculos pequeños como las cámaras sobre la carcasa o las esquinas redondeadas le dan personalidad. Sabes que es un Samsung con solo un golpe de vista. Sin embargo, han conseguido juntar la robustez de su construcción de titanio, lo elegante de sus líneas, y lo atractivo de un color que puede servir al usuario profesional y a quien quiera un toque diferente. Pude conocer el resto de colores en la presentación del terminal y todos tienden a lo formal y elegante. Para los que preferimos algo diferente te recomiendo que te pases por la web de Samsung donde tienen colores exclusivos mucho más atractivos como el rosado o el esmeralda. Cualquiera de ellos queda francamente bien con este acabado de titanio.

Samsung Galaxy S25 familia

Las sensaciones en la mano son de móvil premium sin peros. Tanto el tacto de la construcción y materiales como su peso equilibrado y nada excesivo lo hacen comodísimo. Las aristas se marcan mucho, pero no resultan incómodas. Y no, aunque el móvil sea tan plano por todos sus lados no se resbala de la mano. Al menos a mi no me ha pasado en ningún momento. Eso sí, también he aprovechado a llevarlo con una de sus fundas estrella este año: esa que cuenta con un imán circular en la trasera para acoplar toda suerte de complementos. Sí, muy a lo MagSafe de Apple, pero útil para el sinfín de gadgets que ya venden en tiendas como AliExpress para aprovecharlo.

Además es un móvil muy resistente. Como digo, no he dejado caer este Samsung Galaxy S25 Ultra en ningún momento, pero el material de titanio de su carcasa se percibe muy resistente, más allá de lo que asegura la propia Samsung. Aun así, hay varios certificados que aseguran la resistencia a golpes y arañazos de su carcasa y también de su cristal Corning Gorilla Glass Armor 2. Y, por supuesto es resistente a inmersiones en agua y a jornadas en la playa gracias a su certificación IP68. Nada que objetar en este aspecto.

En definitiva, un cambio mínimo para justificar la evolución y el desarrollo de este Samsung Galaxy S25 Ultra. Un móvil con una construcción de sobresaliente, como ya nos tiene acostumbrados Samsung, pero que se perfila y detalla aún más para casar con un estilo formal pero atractivo.

Pantalla sobresaliente pero sin evolución

Algo similar al diseño ocurre con la pantalla de este Samsung Galaxy S25 Ultra. Samsung tocó los puntos correctos con el Samsung Galaxy S24 Ultra y ha decidido mantenerlo en el modelo de este año. Me he encontrado, así, con un panel Dynamic AMOLED 2X de 6,9 pulgadas de tamaño que da gusto mirar. Los más de 16 millones de colores se reproducen con todo lujo de detalles gracias al buen hacer de Samsung. El blanco está equilibrado, es muy brillante y hace que todo mantenga ese efecto “wow” propio de la compañía. ¿Hay algún cambio? No. Y no encuentro problema en ello.

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De hecho, este Samsung Galaxy S25 Ultra mantiene esa capa que difumina reflejos y que hace mucho bien a la vista y a la propia imagen. Y es que da la sensación de que todo luce y se ve mejor, más nítido y brillante, gracias a evitar destellos y reflejos. ¿Para qué mejorar una tecnología madura, con gran resolución y mucho color cuando se puede evolucionar en el resto de capas de la pantalla?

He disfrutado especialmente la pantalla de este móvil jugando y viendo series. La representación de colores y el brillo no solo se disfrutan cuando tienes el ojo entrenado. Todo esto me ha permitido disfrutarlo en cualquier parte. Ya sea sacando al perro en el parque a plena luz del día, o en interiores bajo luces fluorescentes. Sin reflejos la sensación de calidad de imagen del Samsung Galaxy S25 Ultra crece enteros. Un gran punto que merece la pena que Samsung mantenga.

El procesador más potente y ajustado a medida

No tenía ningún tipo de duda de la potencia de este Samsung Galaxy S25 Ultra antes siquiera de sacarlo de la caja. Y es que, contar con el procesador Snapdragon 8 Elite supone tener las garantías de mover absolutamente todo con soltura: tanto aplicaciones como juegos. Supone que ningún filtro, ninguna app o ningún juego, por exigente que sea, se queda a medio gas en este móvil. Pero es que, además, la colaboración entre Qualcomm y Samsung va un paso más allá, de ahí que el procesador en este caso tenga el apellido “for Galaxy”. Y es que hay algunos ajustes para mejorar y adecuarse al hardware del Samsung Galaxy S25 Ultra y lograr así potenciar herramientas como la grabación de vídeo nocturna, la IA y otros elementos.

Durante estos tres meses de uso no ha habido una experiencia en este Samsung Galaxy S25 Ultra que se me haya atrancado. Ningún juego, por muchos gráficos en 3D, partículas y sombras definidas que tenga se ralentiza, frena o tiene caídas de frames o cuadros. Al menos lo que yo he probado. Aunque lo que más me ha gustado en este tiempo es eso de abrir aplicaciones y olvidarme de todo lo que he dejado por medio. De hecho, me sorprendo abriendo de nuevo una app y descubriendo que ya estaba abierta y me estaba esperando tal y como la dejé. Aunque haya sido hace horas. Todo ello sin que se note un móvil más lento de lo normal. Y, como he podido comprobar, no importa que sea el día 1 de uso o el día 90. Este móvil va siempre fluido.

Claro que esto también depende de la memoria RAM. Con 12GB de RAM da más que de sobra para toda esa multitarea y fluidez. De hecho, solo he encontrado fallos, que no ralentizaciones, al escuchar cómo se reproduce en segundo plano un vídeo de Instagram mientras estoy en otra aplicación. Cuestiones que ni siquiera dependen del procesador o de este móvil, pero que demuestran que el Galaxy S25 Ultra tiene solvencia de sobra para moverlo todo incluso a la vez.

Un paso adelante con la Inteligencia Artificial

El verdadero avance de Samsung en su Samsung Galaxy S25 Ultra llega de la mano de Galaxy AI, su plataforma de Inteligencia Artificial. Todos los esfuerzos parecen puestos en evolucionar esta tecnología. Así, me he encontrado diferentes detalles, novedades y evoluciones de las herramientas vistas y disfrutadas en el Galaxy S24 Ultra. Por ejemplo, ahora existe un widget llamado Now Briefing que aparece en la parte inferior de la pantalla y como widget en el escritorio principal del móvil. ¿Su misión? Mostrar información supuestamente útil para el usuario. Única para cada uno. Y es que la IA aprende de intereses y hábitos del usuario para mostrar información útil a cualquier hora del día. Desde la información del tiempo y noticias de última hora por la mañana, hasta resultados deportivos y nuevas publicaciones de los podcast seguidos en Spotify.

¿Lo he usado? Pues solo los primeros días. Y, sobre todo, como widget para el control de la música en la pantalla apagada. Es un añadido flojo para mi, pero útil para quienes quieren un resumen de lo importante cada vez que se levantan.

Más útil es haber reunido en un mismo lugar las herramientas de creación por IA. Si quieres que de un garabato haga una obra de arte con diferentes estilos pictóricos, o usando un texto como referencia, ahora lo tienes todo en el mismo lugar. Eso sí, para ello tienes que expulsar el S Pen y pulsar en el icono de Asistente de Dibujo. Con ello se abre esta herramienta para hacer lo que quieras. El diseño es más pequeño para dibujar, pero está todo a la vista para que sea más sencillo. De nuevo, una herramienta que he disfrutado solo en algunas ocasiones ya que la exploté bastante más en la edición anterior. Y es que la IA más interesante de este Samsung Galaxy S25 Ultra ha ido por otros derroteros.

Por ejemplo, me ha sorprendido muy gratamente en la edición fotográfica. Es capaz de hacer desaparecer y sustituir cualquier elemento del cuerpo de manera muy realista. Lo he comprobado para borrar unos auriculares de una de mis fotos, borrando y cambiando mi oreja por otra que nada tiene que ver con la mía. Sin embargo, lo sorprendente es que este Samsung Galaxy S25 Ultra consigue buenísimos resultados con ello.

Además, ahora Gemini llega completamente integrado con el Samsung Galaxy S25 Ultra como asistente de IA. Esto supone no solo poder invocarlo como hasta ahora sucedía con Bixby, sino que interactúe con lo que se ve en pantalla. Aunque la interfaz nos obliga a pulsar un botón para que reconozca lo que se ve en pantalla y luego hacer una pulsación más para realizar la pregunta, el resultado es de lo más satisfactorio. Sobre todo porque también se integra con algunas aplicaciones propias de Samsung. Por ejemplo, puedes capturar un plato de comida y pedirle a Gemini que te busque la receta y te lo guarde en una nota de Samsung. Dicho y hecho, sin que yo haya tenido que copiar y pegar. Además, en la app de notas puedes darle el formato que quieras, modificarlas, resumirlas o traducirlas con IA. Un paso más de lo que la IA supondrá en un futuro cercano.

Aún más útil me resulta aquello de grabar las llamadas telefónicas y resumirlas con IA. Más de una vez he podido ver los puntos clave de una llamada con mi jefe a posteriori para repasar lo más importante. Todo ello pasándome por la app de Teléfono para escuchar la grabación y repasar ese resumen.

Hay muchas herramientas y funciones de IA más en este Samsung Galaxy S25 Ultra escondidas en ciertos rincones. Desde retoque fotográfico hasta edición de vídeos casi automático. Traducciones, resúmenes, interacción por voz con varias apps… Un montón de funciones que han marcado la vanguardia de lo que la IA debería hacer en el móvil. El problema es que, a lo largo de estos 3 meses, solo he acabado usando las funcionalidades realmente útiles para mi día a día: la edición fotográfica, los resúmenes de la grabadora de voz y la grabación y resumen de las llamadas. El resto de cuestiones han caído rápidamente en el olvido, tal y como sucede con las tendencias de IA actuales. Y es que el mercado es demasiado ágil y cambiante para acomodarnos en una funcionalidad con esta tecnología.

Eso sí, Samsung parece haber entendido por dónde van los tiros con la IA y, posiblemente en el futuro, desarrollen más la forma de interactuar con ella a través de sus móviles Samsung, dejando de lado el artificio de las herramientas que transforman nuestros selfies en garabatos. Claro que, hoy por hoy, tiene las mejores herramientas de IA del mercado.

Mismas cámaras que el año pasado, mejor procesado

Otro de los puntos continuistas del Samsung Galaxy S25 Ultra es el de sus cámaras. Sí, otro apartado más que no cambia este año. Al menos en su ficha técnica. Pero Samsung sabe que el sensor de 200 megapíxeles de su cámara principal o su teleobjetivo periscópicos ya eran suficientemente buenos en el Galaxy S24 Ultra. Tan solo necesitaban cambios a nivel de software para conseguir avanzar un paso más. Y así ha sido al cambiar su procesado y resultados.

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Se nota en la fotografía nocturna y en el vídeo. El tratamiento del color y las imágenes definidas y luminosas incluso cuando falla la luz son clave. No es el móvil de fotografía o vídeo perfecto, pero los resultados que he conseguido durante estos meses son más que resolutivos. Da igual que me haga un selfie a contraluz, o que juegue con el desenfoque y los espacios al atardecer, o le sume zoom a algún detalle de la Sagrada Familia en plena noche. En cuanto he desarrollado un poco de experiencia con las cámaras he logrado resultados de lo más sorprendentes. Y siempre con ese efecto wow de Samsung al sobresaturar ligeramente las fotografías.

Lo que más me ha gustado es descubrir la versatilidad y saber que, prácticamente cualquier usuario, puede hacer grandes fotos con solo mantener el encuadre y disparar. Este Samsung Galaxy S25 Ultra tiene todo tipo de recursos fotográficos para capturar una foto en movimiento y asegurarte la captura perfecta. Y, para los más duchos en la fotografía, también existen modos profesionales para jugar con todos los valores de manera individualizada. Lo mismo ocurre en el modo de vídeo, donde esta vez podemos jugar con el modo Log si queremos grabar contenido y tener más margen en la edición de manera casi profesional. Me he encontrado con muchísimos recovecos donde meter mano a nivel avanzado para conseguir el mejor resultado.

Por cierto, quiero hacer mención especial a la estabilización de las cámaras a plena luz del día en este Samsung Galaxy S25 Ultra. Lo he podido probar en un trineo de nieve en Sierra Nevada y las tomas son casi de película. Con luz, y a pesar del ruido, el zoom es más que útil para capturar detalles en movimiento. Así que si te gusta crear contenido puedes prescindir incluso de estabilizador o palo selfie para tus tomas. Es todo un puntazo.

Como digo, no son cámaras perfectas para un uso determinado. Me gustaría tener más resolución y claridad en la grabación 4K de vídeo. O jugar con un desenfoque y luminosidad extra al grabar con el teleobjetivo. O hacer retratos más naturales con algo de zoom sin forzar tanto el recorte. Detalles que aún se tienen que pulir para la próxima edición y que, en este caso, quizá si necesiten del cambio y evolución de lentes y sensores. Pero, en este caso, el Samsung Galaxy S25 Ultra cumple con creces en la mayoría de escenarios.

Lo que sí ha cambiado Samsung en este Samsung Galaxy S25 Ultra es el sensor del ultra gran angular. Pasa así a tener 50 megapíxeles y conseguir más luminosidad y detalle. Lo cual hace que la diferencia sea menor al cambiar entre un sensor y otro. Pero resulta algo circunstancial. A menos para mi, que no abuso de esta cámara.

Batería: la asignatura pendiente

Samsung sigue apretando las tuercas de la eficiencia energética y la autonomía en sus móviles. Va varios pasos por detrás de las tecnologías de baterías y cargas rápidas más avanzadas del mercado móvil. Así que no encontramos ni 6.000 mAh de batería, ni carga rápida de 100W. En este Samsung Galaxy S25 Ultra me he tenido que conformar con los 5.000 mAh y los 25W de carga “rápida”… un año más.

Es verdad que la pantalla AMOLED y el procesador de 3 nanómetros son muy eficientes. Y es cierto que, en días de uso habitual o corto en mi caso la batería aguanta todo el día. Sin embargo, si he aprovechado un poco más las cámaras, o he estado fuera de casa y lejos de conexiones WiFi unas cuantas horas, lo más probable es que a las 9 de la noche ya esté buscando el enchufe más cercano. Soy un usuario intensivo, por lo que toma este dato como referencia solo si te pasas el día pegado al móvil.

La autonomía general es correcta para un terminal. El problema es si lo comparamos con el resto de miembros de las gamas altas o incluso medias. Y también si comparamos por precio. Es una pena que Samsung se esté quedando atrás en este aspecto, aunque sigue defendiendo su posición de manera bastante noble. Pero ojalá tener un Samsung Galaxy S26 Ultra al que no mirar el icono de la batería a partir de las 6 de la tarde.

Conclusiones tras tres meses de uso del Samsung Galaxy S25 Ultra

El Samsung Galaxy S25 Ultra ha entrado directo al podio de mejores teléfonos de 2025 por méritos propios. A pesar de ser una pequeñísima evolución de lo visto en 2024 es un teléfono garantista. Y es que mejora casi todos los aspectos importantes, manteniendo una media de sobresaliente.

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Sí, hay otros móviles con los que vas a disfrutar más de la fotografía. Otros con mejor autonomía… Pero ninguno cumple con tanta versatilidad como el Samsung Galaxy S25 Ultra. Así que si eres un usuario que necesita un buen móvil, en términos generales, el desembolso en este teléfono merece la pena. A corto y largo plazo. No solo es resistente y aguanta bien el paso de los meses, sino que también tiene garantizados 7 años de actualizaciones.

En definitiva, es un móvil que garantiza una gran experiencia en todos los aspectos, aunque no sea el mejor en todos ellos. Puede presumir de construcción, de Inteligencia Artificial útil y de un rendimiento sobresaliente. Su precio es caro, pero no te decepcionará con el paso del tiempo. Fiabilidad y solvencia podrían ser sus apellidos.