
Pájaros cazando cerdos. Quién iba a decir que algo tan simple y disparatado podía ser motivo de una transacción de 20 millones de euros, que es lo que le ha costado a la editora Electronic Arts hacerse con la empresa Chillingo, propietaria de los derechos de Angry Birds. Hablamos del juego para móvil más exitoso de los últimos tiempos, que sólo en dos días en su estreno en Android cosechó un par de millones de descargas, a las que hay que sumar las que se registraron previamente en iPhone o móviles Nokia con Symbian.
Uno de los puntos que más ha sorprendido de la transacción está en el hecho de que el trato no ha incluido a Rovio (desarrolladora de Angry Birds) ni a ZeptoLab (otro estudio responsable de títulos firmados por Chillingo). Es por ello que se deduce que Electronic Arts no estaría interesada en controlar el desarrollo de nuevos títulos, sino en explotar comercialmente los que ya están en el catálogo de Chillingo.
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